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Se necesita valor para trabajar duro y ser cada vez mejores. Y eso, por mucho que nos cueste, es lo que demostrará al mundo que tenemos ganado el derecho a vivir en paz y a que se nos respete

Trabajar es más valiente que pelear

Mientras se resuelve la invasión de tropas nicaragüenses a nuestro territorio, algo que puede no ser tan rápido como quisiéramos aunque se usen todas las vías posibles, tenemos mucho de qué ocuparnos, demasiadas cosas en las cuales enfocar la atención y la energía.
Afortunadamente, mientras nos toca hacer el ejercicio de aprender cómo es que debemos defender nuestro territorio y soberanía desde la posición de nación desmilitarizada, recibimos buenas noticias: en Estados Unidos, hasta ahora la principal fuente del turismo que nos visita, al menos tres agencias de viajes recomendaron a Costa Rica como el principal destino donde pasar las vacaciones, especialmente para quienes desean escapar al crudo invierno de esta época en algunas latitudes.
Tenemos un clima que atrae, una naturaleza de tal riqueza y belleza que no solo alcanza para llenar nuestras necesidades materiales y de esparcimiento espiritual, sino para compartirla con quienes deciden vivir aquí y con los que vienen temporalmente a disfrutarla.
Es mucho lo que tenemos y lo demás debemos construirlo con inteligencia, trabajo, esfuerzo, disciplina y rigor. Por eso, aunque nos agredan, debemos reaccionar no solo con actitud pacífica sino con la madurez de entender que ser valientes no es empuñar armas para matar a otros. Por el contrario, se necesita valor para trabajar duro y ser cada vez mejores. Y eso, por mucho que nos cueste, es lo que demostrará al mundo que tenemos ganado el derecho a vivir en paz y a que se nos respete.
Cada centímetro del territorio nacional debemos defenderlo mediante firmes argumentos ante los organismos internacionales que pueden ayudarnos. Pero debemos hacerlo como pueblo que se educa para dialogar y razonar, no para guerrear.
Recordemos que nuestra inversión es en educación y salud, no en armas y ejércitos. Estos lo que producen es crueldad, muerte y dolor en las familias, mientras ellas lo que requieren es un clima de paz y trabajo para ser felices y construir una patria mejor.
Ayudemos a pacificar el mundo. Esa sí es una valiente y difícil tarea que nos van a agradecer no solo nuestros hijos y nietos sino los hijos y nietos de muchas familias nicaragüenses y de todo el continente.
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