Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 16 Diciembre, 2014

¿Cuánto más fácil y menos dañino para el país no habría sido actuar como un estadista?


Trotando Mundos
 

To Veto or not to Veto


He ahí el dilema. De sí es más noble en la mente sufrir las flechas y golpes de una embarcada horrenda, o empuñar armas en contra de un mar de problemas (con que lo amenazaba el FA) y, oponiéndoseles, terminarlos.
En muchos años Costa Rica no se había visto enfrentada a una lucha de clases como la que ha logrado el Frente Amplio, convenciendo al Presidente- por medio del “Obispo” de mentirillas- de que sí no retiraba el veto se acabaría el mundo. Lamentablemente, privó la politiquería de un partido que está empeñado en destruir la economía del país para favorecer sus intereses maduro-ideológicos, sobre la cordura, el raciocinio y la oportunidad del Presidente de haberse manejado como un estadista, de una manera consistente con las condiciones favorables que le ha venido ofreciendo a los inversionistas extranjeros.


Para agregar insulto a la herida, los mismo asesores presidenciales descalificados por la ética de un conflicto de intereses, ya que fueron los que negociaron un acuerdo con el Frente Amplio, le quitan el paracaídas al Presidente y lo empujan del avión balbuceando una barbarie jurídica: reglamento mata ley.
A fe que lo que lograron con semejante exabrupto fue un reglamento mata Constitución, pues ponen al Presidente a que intente mitigar un mal grande con un falso mayor, en total desconocimiento de la hermenéutica jurídica, la constitución y la ley.
Mucho se ha expresado de que el retiro del veto le abre la puerta a las huelgas en los servicios más sensitivos de nuestra sociedad, salud y policía. De hecho, todos sabemos que una Caja con todo su sobreabundante personal da un pésimo servicio, con citas de años para pacientes moribundos (cuando no es que después de un horroroso error los manda a morir a la casa, como nos tocó vivir un caso de una jovencita amiga recientemente), para que nadie se trague el cuento de que para irse en huelga antes pueda dejar previsto el servicio de emergencia.
Pero la ley “desvetada” también tiene otras lindezas. Por ejemplo, sí el número reducido de empleados que lo puede hacer, le mete una huelga a un empresa de pequeño o mediano tamaño, y al mes, ya quebrada, se declara la ilegalidad de la huelga, con volver al trabajo dentro de 48 horas los causantes ilegales no tendrán sanción. Es más, si en efecto la empresa ha quebrado, podrán reclamarle sus prestaciones al ente que quebraron!
¿Qué pasó con el artículo 1045 del Código Civil, espina dorsal de la sociedad humana en armonía, que establece que “Todo aquel que por dolo, falta, negligencia o imprudencia causa un daño, está obligado a repararlo junto con los perjuicios? ¿De adonde sacaron que esto no cobija a los empleados?
Señor Presidente, ese veto no debió nunca ser retirado. Sí Ud. hubiera querido actuar como un verdadero estadista, habría escogido las partes racionales de dicho proyecto, las reinserta junto con lo de una jornada favorable para los trabajadores de 4 días laborales por 3 de descanso que viene pidiendo el Sector Productivo, y la manda al Congreso, responsabilizando a los partidos que no se habría echado encima de darle trámite.
El daño está causado y la credibilidad del Presidente, que todavía unos días antes le había dicho al Presidente de la UCCAEP y a otros compañeros que lo acompañaron durante el viaje a México, que no retiraría el veto, está en entredicho.
¿Cuánto más fácil y menos dañino para el país no habría sido actuar como un estadista?

Humberto Pacheco A.
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