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Tiempo para ser más competitivos


Cuando el próximo 8 de agosto empiecen a desfilar las delegaciones olímpicas sobre la pista del Nido de Pájaro, serán pocos los atletas los que podrán acompañar a la bandera costarricense.
Una vez más y, en esta ocasión peor que en otras, los Juegos nos han tomado por sorpresa sin que se haya logrado cumplir con verdaderos ciclos olímpicos que posibilitaran a nuestras promesas prepararse adecuadamente para competir contra los mejores del mundo.
Tal y como lo informó ayer LA REPUBLICA en un trabajo especial de nuestra sección deportiva, hasta el momento la participación nacional se reduce a cuatro talentos que a punta de esfuerzo y disciplina se han asegurado su boleto a Pekín 2008.
Se trata de los ciclistas Federico Ramírez y Henry Raabe, el taekwondista Kristopher Moitland y el velocista Nery Brenes, quienes han evolucionado con méritos propios para alcanzar la meta de participar en la máxima justa deportiva del orbe.
La reducida representación nacional que viajará a China no es más que un reflejo de los esfuerzos aislados de estos atletas, en medio de una falta de seriedad con que se ha abordado en el nivel dirigencial la participación olímpica en este país.
Pese a que existe un comité designado para dichos fines, nuestras promesas no reciben el apoyo necesario para foguearse en torneos que trasciendan Centroamérica y el Caribe.
Una vez que los deportistas nacionales tocan techo a nivel regional, el respaldo económico para ir más allá del continente americano parece agotarse antes que las fuerzas de estos atletas para seguir creciendo.
En teoría, los recursos deberían existir y la prueba está en que los deportistas de otros países sí consiguen los medios para compararse con atletas de otras latitudes y niveles que los comprometan a mejorar su rendimiento.
Una vez más abogamos por que se dé un manejo más efectivo de los recursos con fines olímpicos y que estos logren ser oportunamente bien invertidos en aprovechar las potencialidades de nuestros atletas.
Las Olimpiadas de Londres 2012 podrán constituirse entonces en una nueva oportunidad de medir la capacidad del comité olímpico costarricense, si se preparan desde ahora podremos hacer un mejor papel. Quedan cuatro años para trabajar en ello.

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