Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 9 Octubre, 2015

Es difícil no sentir temor. Qué enorme deuda estamos dejando a las nuevas generaciones

Territorio prohibido

Ya estamos presenciando el génesis de los territorios prohibidos en Costa Rica. Era inevitable, un día cualquiera estallaría la bomba social. Son territorios donde la autoridad se ha debilitado a tal nivel, que en forma silenciosa el Estado tira la toalla y emprende la retirada.
Lo curioso es que la polémica va por caminos equivocados. Por una parte, la Defensoría de los Habitantes acusa al Cuerpo de Bomberos de no atender adecuadamente las emergencias que ocurren en lugares de riesgo.


Pero no son solo los bomberos, esos territorios son temidos y abandonados por el Ministerio de Seguridad, por Correos, por el Instituto de Seguros, etc.
La Sala Constitucional avaló a las autoridades de bomberos, quienes plantean que lo dicho por la Defensoría es infundado y carente de sustento. Tal vez sí, tal vez no. Lo cierto es que hay territorios de riesgo donde el ingreso de policías, ambulancias, bomberos, etc., implica serio peligro.
Pero el dilema no es si se les obliga a ingresar a prestar sus servicios a zonas riesgosas o no.
Hace muchos años, un director de la Fuerza Pública, ante la violencia que se daba en los partidos de fútbol entre Cartago y Heredia, amenazó que si se volvían a repetir estos actos de violencia, él protegería a su personal y les ordenaría retirarse del estadio. En ese entonces pareció inaudita esta posición, pero tenía razón.
Los territorios en riesgo están constituidos en su mayoría por gente humilde, extremadamente sacrificada, honrada y deseosa de prosperar en medio de un ambiente pleno de dificultades.
El Estado no puede abandonarlos, debe priorizarlos. Pero tampoco puede empujar a territorios de riesgo a servidores públicos que no están debidamente blindados.
Es cierto que lo ideal es erradicar de esos territorios la pobreza, especialmente la pobreza extrema, el rescate de los jóvenes por medio de la educación y el trabajo, pero eso lleva tiempo (llevamos más de dos décadas con avance cero en esos campos).
Si bien esas luchas preventivas son irrenunciables, hay que actuar también con medidas remediales, entre las cuales los cuerpos de seguridad son fundamentales.
¿Cómo vamos a exigir a los bomberos, policías y otros servidores públicos que ingresen a territorios de alto riesgo? La responsabilidad de la seguridad es del Estado, el cual debe proveer de todo lo necesario para que la policía, bien seleccionada, bien capacitada, bien blindada y bien pagada, pueda cumplir con eficacia su tarea. Si eso no se logra, esos territorios seguirán consolidando su impenetrabilidad.
Cuando observo la pintura “Territorio Prohibido”, del joven y ya fallecido pintor costarricense Pedro Arrieta, siento una mezcla de impotencia y temor.
Hemos ido construyendo incipientes territorios prohibidos y, por ahora, no vemos nada contundente para evitar su expansión y su consolidación.
Es difícil no sentir temor. Qué enorme deuda estamos dejando a las nuevas generaciones.

Arturo Jofré
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