Terminar contrato de ruta 27 antes de lo previsto será difícil
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Las condiciones del contrato de ruta 27 con la concesionaria Globalvia dificultan la ampliación de una de las carreteras más transitadas en el país.
La vía tuvo un costo de $302 millones, de los cuales Globalvia ha recaudado un equivalente al 40% luego de casi seis años de su inauguración.


Una de las opciones que plantea el contrato con la empresa es que si la recaudación cubre los costos de la inversión y la ganancia, se entregaría la obra al Gobierno antes de 2033, año límite del acuerdo.
Sin embargo, completar el monto restante llevaría más tiempo, debido a que los ingresos se deflactan al valor del dólar del año 2000 y se concede una tasa de descuento fija de un 11,62%, según el contrato.
Con una tasa de crecimiento del tránsito de un 4% anual, se tiene que los ingresos reales decrecen cada año en vez de aumentar, de acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Concesiones (CNC).
Con ese porcentaje, la finalización del contrato estaría muy cerca de la fecha límite de 2033.
Se requeriría un crecimiento superior al 8% para lograr que la empresa devuelva la carretera en unos 12 años.
En todo caso, es poco probable que se pueda lograr un crecimiento sostenido a esos niveles, pues ya alcanzó picos de saturación preocupantes en algunos sectores, especialmente en la zona de Escazú y en el peaje de Pozón.
Globalvia presentó desde febrero 2014 una propuesta para ampliar la carretera a seis carriles entre Escazú y Ciudad Colón, y a cuatro carriles desde Ciudad Colón hasta el peaje de Pozón, incluyendo la construcción de nuevos puentes mayores paralelos a los existentes, según informó el Consejo Nacional de Concesiones.
La decisión podría tomarse luego de que se realicen estudios de tráfico y funcionalidad de la carretera, los cuales estarán listos en el primer trimestre del próximo año, de acuerdo con el CNC.
Encontrar una pronta solución que permita ampliar la carretera a Caldera aseguraría el futuro desarrollo de la zona oeste del Valle Central y los accesos al Pacífico central.
Dentro de las inversiones que dependen de una carretera moderna, segura y eficiente está el nuevo aeropuerto internacional, cuyos estudios se licitarán el próximo año y que debería empezar a construirse alrededor de 2025.

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