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Lunes, 19 de noviembre de 2018



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Temor al contagio acorrala a Europa

Redacción La República [email protected] | Martes 12 julio, 2011



Temor al contagio acorrala a Europa


Las presiones desde todos los frentes para que la Eurozona afronte de manera rápida y decidida la crisis de la deuda y frene así un posible contagio, acorralan a la UE, que, a pesar de ello, aún no ha logrado forjar un consenso sobre la participación privada en el segundo rescate a Grecia.
Los ministros de Finanzas de la zona euro todavía estaban reunidos al cierre de esta edición en Bruselas para tratar de acercar posturas y delinear las características de la participación del sector privado en el rescate, con una nueva oleada de turbulencias en los mercados de deuda como telón de fondo.
Precisamente, el modo de articular la contribución de la banca a la solución de la crisis griega es la que más dificultades genera y la que está, en parte, detrás de la última inestabilidad que ha penalizado a otros países de la periferia, como Italia o España.
Pero la solución no se presenta fácil ante la falta de consenso.
El ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager, volvió a insistir en que para Holanda y para Alemania una "participación privada sustancial es una requisito previo" para un segundo rescate.
"No decimos que tiene que ser obligatoria (...) seguimos buscando una base voluntaria, pero algunas agencias de calificación de riesgos verán cualquier participación substancial como no completamente voluntaria", señaló.
Las agencias de calificación de riesgo han advertido de que considerarán un "impago selectivo" de la deuda griega en caso de que salga adelante el modelo francés (que consiste en adquirir nuevos bonos cuando venzan los que poseen) y también rechazan la propuesta alemana (prorrogar los vencimientos de los bonos en cartera).
Los ministros analizan estas opciones pero también una tercera posibilidad de emprender la recompra de deuda griega en los mercados, para reducir la presión sobre los mismos.
España y Austria, por su parte, se alinearon con el Banco Central Europeo en contra del enfoque de Alemania y Holanda.
La titular austríaca, María Fekter, descartó una "intervención estatal" para obligar al sector privado por considerar que "tendría consecuencias fatales"; mientras que la ministra española, Elena Salgado, insistió en que la participación de los acreedores privados "podría generar inestabilidad".

Bruselas
EFE