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Temor a recesión pesa sobre elecciones en EE.UU.

Precio de la gasolina, desempleo, déficit comercial, deuda externa y la crisis inmobiliaria son temas de los candidatos a la Presidencia


Washington
EFE

El temor a una recesión económica este año ha atizado la ansiedad del electorado estadounidense en busca de un cambio en Washington, y los aspirantes presidenciales compiten con diversas propuestas para conjurarla.
En todo lugar y en cada foro público, incluso en mítines políticos realizados esta última semana, los precandidatos demócratas y republicanos se presentan como defensores de la clase media, en momentos de gran incertidumbre económica en Estados Unidos.
Recientes encuestas de opinión, tanto telefónicas como a boca de urna, dejan claro que la economía, además de la guerra en Irak, se ha convertido en un tema clave de cara a los comicios generales del
próximo 4 de noviembre.
Como si el temor a una recesión fuera poco, a esto se suma la preocupación por el alto costo de la gasolina, el desempleo, el déficit comercial, la deuda externa y la crisis inmobiliaria que, en su conjunto, pintan un panorama poco halagüeño para la primera potencia económica en el mundo, según observadores.
Aunque divididos sobre la estrategia de salida de Irak, la mayoría de los estadounidenses coincide en que el dinero no rinde ni en los supermercados ni en las gasolineras.
La economía fue un tema decisivo para los votantes en las primarias de Nuevo Hampshire el pasado 8 de enero, y también en los “caucus” o reuniones asamblearias en Iowa cinco días antes.
Los analistas prevén que también será tema central en las primarias de Michigan el próximo martes, en los “caucus” de Nevada el 19 de enero, y en las primarias de Carolina del Sur siete días después.
Una veintena de estados celebrarán elecciones preliminares en el llamado “super martes” el próximo 5 de febrero, entre estos Nueva York, California, Arizona y Texas, y las encuestas revelan que también allí reina el temor por la precaria situación económica en Estados Unidos.
En Michigan y Carolina del Sur, por ejemplo, la preocupación dominante es el alza en el desempleo, mientras que en Nevada y Florida es, sin duda, la crisis inmobiliaria.
La ansiedad de la clase media no ha pasado desapercibida por los principales candidatos en este ciclo electoral.
Convencida del fracaso de la política económica actual, la senadora demócrata Hillary Clinton promueve un plan de estímulo económico por unos $70 mil millones, que incluye asistencia energética para gente pobre y ay
udas para personas que corren el riesgo de perder su casa por ejecuciones inmobiliarias.
Clinton también ha prometido que pedirá al Congreso otros $40 mil millones en recortes tributarios para la clase media si continúa el deterioro económico.
Del lado republicano, el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, propone un impuesto sobre las ventas que sustituya al impuesto de rentas, mientras que el senador John McCain enfatizó en Michigan la generación de empleos y un recorte en el gasto fiscal.
El miedo a la recesión también es palpable en los corredores del Congreso, donde los principales líderes demócratas buscan un diálogo con el presidente George W. Bush y los republicanos sobre un posible plan de estímulo económico “oportuno, concreto y temporal”.
Durante un discurso radiofónico, el senador Charles Schumer defendió ese plan demócrata, que incluiría un estímulo a la demanda a través de incentivos fiscales o más beneficios de desempleo, y otras medidas para restablecer la confianza de los consumidores.
“No esperamos a tener encima una recesión”, insistió Schumer, aunque advirtió de que el plan de estímulo debe ser temporal para no hipotecar el futuro de los jóvenes.
Pero los buenos deseos podrían chocar con las diferencias ideológicas que, en términos generales, han definido a ambos partidos en el último siglo: los demócratas respaldan un aumento al gasto fiscal mientras que los republicanos favorecen recortes tributarios para las familias y el empresariado.
Los graves problemas del país requerirán soluciones serias y el debate sobre cómo estimular la economía dominará esta contienda, según observadores.
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