Temor a la moneda pero no a la inflación
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Temor a la moneda pero no a la inflación

Varios analistas han escrito en sus reportes de investigación de los últimos meses acerca de la gravedad que implica para las economías, la guerra de las monedas en los mercados financieros.
Pero más allá de este impacto, lo que ahora les preocupa más al igual que a los economistas, son las decisiones que han tomado los reguladores de los países latinoamericanos en torno a esta guerra.

Un reciente artículo de Bloomberg hace una analogía entre lo que ocurre actualmente en América Latina y lo que ocurrió en los años 90 cuando una buena parte de los países de la región se vieron envueltos en fenómenos de alta inflación.
Notorios fueron los casos de México y Brasil, donde se alcanzaron niveles de hiperinflación ante el descontrol del gasto público, y el aumento de impuestos y tasas de interés.
Bloomberg en el mencionado artículo, indica que desde el año 2003 los flujos de capital hacia la región se han cuadruplicado, lo que ha forzado a las monedas locales a perder valor frente al dólar, mientras que las herramientas que los reguladores han utilizado hasta ahora son el incremento de las tasas de interés y la limitación del consumo.
Lo anterior denota que la prioridad de los bancos centrales es de detener la apreciación de las monedas para evitar que se vuelvan poco competitivas en el mercado internacional y que no sean víctimas de operaciones de corte especulativo como los conocidos “carry trades”.
Sin embargo, los economistas piensan que los reguladores podrían también aprovechar esta disminución de la moneda para prevenir un brote inflacionario; el problema es que si los bancos centrales deciden cubrir varios objetivos al mismo tiempo, lo más seguro es que fracasen ya que no es posible para ninguna economía lograr competitividad en el mercado internacional sin un sacrificio inflacionario.
Es por ello que algunos economistas han comenzado a hablar de un eventual caldo de cultivo en la región, para un brote inflacionario de alta escala.
Al igual que la hipertensión, la inflación pasa desapercibida y los gobiernos suelen no verla y si bien las condiciones actuales difieren de las de los años 90, nunca está de más revisar el entorno.
En este sentido, las señales de alerta a las que deberíamos estar pendientes, son entre otras:
1) Aumentos en el déficit fiscal (mayor gasto del gobierno central).
2) Aumentos de los impuestos para cubrir el déficit.
3) Aumento de los precios de los bienes comunes, aunque el estado insista en que la variación en mínima.
4) Aumento de las tasas de interés en la Banca.
5) Tasa de cambio con tendencia a la baja
Cualquier parecido con la realidad de su país es mera coincidencia; sin embargo, piense en irse protegiendo porque la inflación podría estar a la vuelta de las esquina.


Alfredo Puerta, MBA
[email protected]


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