Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 14 Agosto, 2015

Creo que este cambio de modelo va a favorecer al taxista que maneje su propio carro y no a las compañías de taxis

Taxistas, porteadores y tecnología

Mientras los taxistas y los porteadores luchan unos contra otros por el espacio vital, ingresa como un meteorito el fenómeno Uber y les prepara un golpe que puede ser mortal para ambos.
Hasta ahora el sector de taxis se mantenía bien blindado, haciéndolo casi impenetrable. Cuidado, no serán los únicos en peligro.
¿Recuerdan cuando un diputado y el Ministerio de Cultura luchaban por quedarse con la nave de Colón anclada en Limón? El navío fue construido y regalado por la compañía que vino a filmar el viaje del Almirante.
Los de Cultura querían colocar el navío en el lago de la Sabana y el diputado que se dejara en el Caribe, ya que la carabela sería un poderoso atractivo turístico. En el fervor de la lucha, un periodista constató que la nave ya no existía, había sido desmantelada.
Taxistas y porteadores están en una feroz lucha por un velero que está a punto de ser embestido por una disrupción propia de los tiempos actuales.
La tecnología y la globalización es un combo que está cambiando las reglas del juego en muchos sectores. El fenómeno recién comienza, pero a diferencia del pasado, ahora los nuevos fenómenos alcanzan alta velocidad y arrasan con los modelos tradicionales de negocios.
Uber es una empresa privada que permite, por medio de su software de aplicación móvil, poner a disposición del público una red de conductores y vehículos debidamente registrados en dicha compañía.
Esta empresa fue creada hace seis años en San Francisco, California, estando presente en cientos de ciudades en 58 países. Cualquier ciudadano con carro puede ser integrado al registro, previo a cumplir ciertos requisitos, a fin de trabajar como “taxista” a tiempo parcial o completo.
Esta nueva tecnología está por ingresar al país. El argumento central es hacer efectiva la libre competencia. La reacción del sector, como en casi todo sector, es obstaculizar el ingreso de un “nuevo entrante” poderoso.
De hecho, en algunos países ya hay reacciones en este sentido. Pero las nuevas tecnologías, tarde o temprano, presionarán con fuerza.
Así como vemos a la poderosa red de librerías Barnes&Noble ir cerrando sus locales, o como vimos derrumbarse los negocios de alquiler de videos, o como vimos extinguirse casi todas las agencias tradicionales de turismo, tendremos que ser testigos de nuevos modelos de negocios en muchos campos.
Estamos viviendo tiempos de grandes disrupciones, podemos obstaculizar su ingreso, podemos vivir al margen de los grandes cambios, pero estas medidas son transitorias, la fuerza de estos fenómenos son más poderosas.
Creo que este cambio de modelo va a favorecer al taxista que maneje su propio carro y no a las compañías de taxis. Un taxista a sueldo no sobrevivirá en un mercado competitivo. Aquí los bancos estatales pueden participar en la solución, apoyando el negocio individual. Hay que incorporar al taxista actual al nuevo escenario, así como a los nuevos entrantes. Es hora de armonizar.

Arturo Jofré
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