Surcoreanos reacios a contraer matrimonio y a tener hijos
Desde el año 2000, no se habían registrado tan pocos nacimientos en Corea del Sur. Shutterstock/La República
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Los surcoreanos probablemente tendrán menos casamientos y bebés que nunca este año, como resultado de un cambio demográfico que crea peligros para la economía del país.

Las cifras de casamientos y de nacimientos registradas durante los primeros cinco meses del 2016 alcanzaron sus niveles más bajos para el mismo periodo de cualquier otro año desde que la oficina nacional de estadísticas comenzó a recopilar datos mensuales, en el 2000.

Las cifras ponen de relieve el desafío que enfrenta el gobierno que, durante la década pasada, invirtió 80 billones de wons ($72 mil millones) en iniciativas para revertir la decreciente tasa de natalidad. El primer ministro Hwang Kyo-ahn dijo este mes que el país enfrenta una crisis que amenaza con limitar el crecimiento económico en el largo plazo.

Muchos jóvenes surcoreanos dicen que no pueden costear el precio de casarse o tener hijos. Citan el costo de la vivienda como uno de los mayores obstáculos. Las tasas de interés en mínimos récord, destinadas a impulsar el crecimiento económico, estimularon un auge inmobiliario que elevó los precios de muchas propiedades hasta niveles inaccesibles. Al mismo tiempo, la tasa de desempleo para personas entre 15 y 29 años llegó a un 9,2%, más del doble del promedio nacional.

“Las anteriores políticas apuntaron a que las mujeres casadas tuvieran más bebés, pero un problema más fundamental podría ser que a la gente joven sin empleo se le está haciendo difícil contraer matrimonio”, dijo Yoo Jin Sung, becaria del Instituto de Investigación Económica de Corea con sede en Seúl. “El desempleo juvenil está haciendo subir la edad a la que la gente que se casa y tiene sus primeros hijos. Puede afectar el número total de los bebés que desean tener”.

Las mujeres también dicen que la cultura empresarial de Corea del Sur hace la vida más difícil para las mujeres que trabajan, provocando que muchas sean reacias al matrimonio y a tener hijos.

Revertir la ola demográfica resulta cada vez más urgente. El país vivirá dos acontecimientos no deseados el próximo año: su fuerza laboral comenzará a disminuir y las personas de 65 años y más superarán a las de 14 años y menos. Sin medidas gubernamentales exitosas, el potencial de la tasa de crecimiento económico caerá a un 2% entre el 2026 y el 2030, en relación al cerca de 2,7% actual, según estimaciones del Hyundai Research Institute.

La declinación demográfica ya está arraigada: se espera que el número de mujeres entre 20 y 30 años disminuya a cerca de 5,5 millones hacia el 2030, frente a los 7,3 millones del 2010, según la oficina de estadísticas del gobierno.


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