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Viernes, 14 de diciembre de 2018



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Suiza pierde secreto bancario para sostener gestión de capital

| Lunes 09 marzo, 2009



Suiza pierde secreto bancario para sostener gestión de capital


Zúrich - Desde que UBS AG entregó los nombres de unos 300 clientes a las autoridades estadounidenses el 18 de febrero, solo ha habido estremecimientos desde Paradeplatz, en Zúrich, hasta el distrito bancario de Ginebra.
La decisión representó la primera vez que Suiza levantó sus leyes de secreto bancario, al permitirle a UBS dar información sobre clientes para evitar acusaciones en los tribunales estadounidenses. En las últimas dos semanas, el ministro de Finanzas, Hans-Rudolf Merz, dijo que estaba dispuesto a cobrar impuestos para Estados Unidos sobre cuentas en el exterior, y la ministra de justicia Eveline Widmer-Schlumpf ofreció cooperación en ciertos casos de evasión impositiva.
“Esto es, de hecho, la abolición del secreto bancario”, dijo Regula Staempfli, una politóloga suiza afincada en Bruselas que enseña en universidades de Alemania, Francia y Suiza sobre la toma de decisiones políticas europeas y suizas. “Al haber violado la ley, no tenemos fundamento para negarle a Bruselas lo que le hemos dado a Washington”.
Suiza no puede ignorar los pedidos estadounidenses porque UBS y Credit Suisse Group AG tuvieron mayores ingresos en América entre el 2004 y 2007 de los que registraron en su propio país, muestran informes de las empresas. Las concesiones del Gobierno para proteger a UBS, el mayor banco del país, amenazan con debilitar la piedra angular del sector bancario suizo, que administra $2 billones para clientes extranjeros y constituyó el 8,5% del país en el 2007, según la Asociación de Banqueros Suizos en Basilea.
Están en juego los empleos de 130 mil personas que trabajan en bancos en los 26 cantones suizos y que constituyen alrededor del 4% de la fuerza de trabajo del país.
La ley suiza permite en la actualidad que el secreto bancario sea levantado sólo cuando existe un delito penal, como fraude impositivo o lavado de dinero. La evasión impositiva, u olvido de declarar ingresos, no es un delito en Suiza, y los bancos no están obligados a informar a las autoridades de los fondos que tal vez no están declarados.
“Estamos bajo presión”, dijo Christophe Darbellay, jefe del Partido Popular Cristiano, el tercero más numeroso en el parlamento, después del Partido Popular y los demócratas sociales. “Hoy estamos hablando sobre la diferencia entre fraude impositivo y evasión impositiva. Mañana será otra cuestión”.
Las cuentas en el exterior, en países como Suiza, le cuestan a Estados Unidos unos $100 mil millones anualmente en impuestos, según estimaciones del senador Carl Levin, de Michigan.
Amenazada con la pérdida de su ventaja competitiva, aun la tradicionalmente reservada banca de Ginebra se sumó al debate. Ivan Pictet, socio gerente primero de Pictet & Cie, dijo que el sector bancario del país podría achicarse hasta el 50% si el país cancela la distinción entre fraude impositivo y evasión impositiva.
Si desaparece el secreto bancario, “los clientes no tendrán ya ninguna razón para viajar 500 kilómetros para ver a su banquero”, dijo Pictet a Le Temps. “La tradicional experiencia bancaria suiza en administración de riqueza no sería suficiente, por sí sola, para compensar la falta de protección en la esfera privada”.