Logo La República

Lunes, 25 de marzo de 2019



COLUMNISTAS


Sudáfrica 2010

Nuria Marín [email protected] | Lunes 07 junio, 2010



Creciendo [email protected]
Sudáfrica 2010

Pocos idiomas son tan universales como el fútbol. Tiene la capacidad de trascender las clases sociales y diferencias por razones de religión, política, etnia o género. Y cuando se trata de apoyar la bandera nacional, tiene la capacidad adicional de aglutinar en una sola voz y corazón, el alma de todo un pueblo.
Atrás quedan las viejas rencillas y rivalidades de antaño. Todo se deja a un lado cuando se viven de manera compartida el sudor, sufrimiento y ojalá el gozoso e inigualable júbilo del gol desde la cancha, gradería o bien gracias a la tecnología desde cualquier rincón del mundo.
El simbolismo de reconciliación nacional en pocos países resulta más fuerte que justamente en la próxima sede de la Copia Mundial, Sudáfrica. Se trata de un país con una de las más crueles políticas de segregación en la historia, el apartheid.
Por años, una mayoría negra sufrió la opresión de una minoría blanca aferrada a defender su predominio político y económico y con un sistema educativo y de mínima movilidad que garantizaba la perpetuación de este esquema de poder.
Paradójicamente, ese predominio se hacía incluso sentir en las asociaciones de fútbol, deporte popular para las masas negras, y no para las minorías blancas que por sus raíces y vinculación cultural con los británicos, preferían el rugby o el cricket.
Hay que reconocerle el mérito a una FIFA que desde los años 50 pero con más fuerza en los 60 fue de las organizaciones deportivas que castigaron la política del apartheid mediante la suspensión (64) y luego expulsión del país (76), práctica seguida por los Juegos Olímpicos y otras justas deportivas.
La escogencia de Sudáfrica como sede no es fruto de la casualidad. Implícito está el reconocimiento de grandes avances hacia la transformación democrática y reconciliación nacional a la cual además se le da con esta designación un nuevo espaldarazo. Es la primera vez también que este evento se realiza en el más sufrido y olvidado de los continentes: Africa.
La realización de la Copa Mundial le permitirá a Sudáfrica mostrar su mejor cara a millones de personas en el mundo. Veremos en primera fila sus avances democráticos, su maravillosa gente, sus bellezas naturales y sobresalientes exponentes en la música, la cultura y el deporte.
Se trata igualmente de una inigualable oportunidad para hacer conciencia sobre temas que si bien urgentes han caído en un dramático olvido: millones de personas con el virus del VIH o sida, muertes por malaria o escasez de alimentos, falta de acceso al agua, mutilaciones o infanticidios por razón de su género, entre muchos otros.
Como costarricenses nos aprestamos a participar en esa gran fiesta mundial. No dejamos de pensar sin embargo en el gran sinsabor de que pudimos ser protagonistas. Que ese dolor que todos los ticos llevamos adentro, sirva como la mejor semilla para hacer las cosas bien en los próximos años y escribir una página de éxito en Brasil 2014.

Nuria Marín

NOTAS ANTERIORES