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La realidad es una y no puede ignorarse. Sería muy bueno que el próximo censo de población nos la muestre completa

Somos un país multiétnico

El próximo censo, que se realizará en el país en el segundo trimestre del año entrante, parece haber desatado una ola de diferentes opiniones a raíz de que incluirá preguntas específicas para determinar cantidad de habitantes de dos etnias (negros e indígenas).
Es decir, que además de cuantificar el total de la población, busca definir quiénes pertenecen a alguna de esas dos etnias más allá de su lugar de nacimiento.
Sabemos que hay personas que sienten pertenecer a determinada comunidad humana, independientemente del país en que nacieron, porque ven en sí mismas ciertas afinidades raciales, porque utilizan el idioma y conservan la cultura pertenecientes a esa etnia.
Pero quienes aparentemente se han sentido discriminados de esa decisión de anotar la pertenencia de la gente a alguna etnia, son los asiáticos. En especial los chinos han manifestado su molestia. Quizás porque sean una comunidad bastante numerosa en este país desde tiempos muy atrás, que ha influido en la economía y la cultura costarricenses a lo largo y ancho del territorio nacional ya que se encuentran dispersos.
En realidad es lamentable que se tenga que dar una polémica en torno a esto porque lo que deberíamos tener, a partir de un censo nacional que se realiza con fondos públicos es un panorama completo de la realidad nacional. Algo que, al menos, no excluya a ninguna de las etnias que hayan marcado significativamente al país en alguna forma.
Desde luego que esto hace un poco más complejo al censo, pero no dudamos de que el país cuenta con los especialistas necesarios para poder desarrollarlo a pesar de la complejidad que la realidad imponga.
Hay países donde esa realidad refleja una mayor característica multiétnica, como es el caso de Estados Unidos y el de Costa Rica, para citar solo dos. En casos semejantes, los censos deben consignar los datos relativos a las etnias porque, entre otras cosas, de ellos y de los estudios que se deriven, se pueden definir políticas públicas que beneficien al país y a toda la población desde muchos ángulos.
Las diferentes etnias suelen tener tendencias a fortalezas y debilidades particulares capaces de predisponer para uno u otro tipo de enfermedad, por ejemplo. Contar con datos sobre la cantidad de personas en un país, que pertenezcan a unas u otras comunidades puede servir para campañas educativas y preventivas que mucho dinero ahorren además de propiciar una mejor calidad de vida.
La realidad es una y no puede ignorarse. Sería muy bueno que el próximo censo de población nos la muestre completa.
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