David Gutierrez

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Martes 10 Junio, 2014

Vemos con optimismo el caso de GNC y esperamos que el nuevo gobierno pueda aligerar más otros trámites


¿Somos tan especiales?

Una excesiva burocracia, aunada al abuso de trámites y papeleo, redundan en falta de competitividad, dificultades para hacer negocios y freno a las inversiones, que podrían brindar empleo y oportunidades a miles de costarricenses. 
Algunas veces pareciera que el leviatán estatal considera que, sin importar lo engorroso de hacer negocios en nuestro país, “merecemos” que haya más inversión, muy a pesar de obstáculos absurdos e innecesarios.
No obstante lo anterior, la reciente situación que se presentó con el registro de los productos de GNC en Costa Rica evidencia que, con liderazgo, voluntad política y algo de sentido común, los trámites pueden ser rápidos y eficientes.
Varias cámaras empresariales han alzado la voz en contra de la excesiva tramitología de nuestro país. En la mayoría de los casos, el papeleo no mejora en nada la situación de los consumidores, como se ha mencionado en el caso de los registros sanitarios.
¿Por qué creemos que somos tan especiales y diferentes que una franquicia mundial, con más de 8 mil establecimientos en más de 50 países, no puede vender sus productos con facilidad en nuestro país? 
¿No deberíamos permitir que productos con permisos y registros sanitarios en Europa o Estados Unidos, puedan automáticamente venderlos en Costa Rica?  ¿Debemos confiar más en la capacidad de los burócratas ticos que en los de países con controles de calidad, regulaciones y sistemas de registro mucho más desarrollados? 
Si hay medicamentos, alimentos y vitaminas que se pueden vender en tantas naciones, se deberían de poder vender aquí automáticamente. Si son suficientemente buenos y saludables para esos mercados, ¿por qué no aquí?
Lo mismo pasa con los agroquímicos. Desde hace más de siete años, más de un millar de agroquímicos hacen fila para que el Ministerio de Agricultura autorice su uso. 
Es también el caso de algunos medicamentos, que regularmente dejan de venderse en las farmacias, porque los requisitos que piden los funcionarios costarricenses son diferentes a los de los demás países.
Otro ejemplo podrían ser las visas. Si un extranjero necesita visa para entrar a Costa Rica, debería poder ingresar solamente con enseñar su visa a Estados Unidos o a algún país de la Unión Europea. De nuevo, si el extranjero es suficientemente apto para ingresar a esos países, lo debería ser para el nuestro. Aunque nos duela reconocerlo: en el mundo actual no somos tan especiales.
El Estado, por su parte, no ayuda. En muchos casos hay varias oficinas públicas involucradas (en lugar de abrir una ventanilla única),  y a los funcionarios les gusta más decir “no se puede”, con tal de no arriesgar su puesto.
Los trámites son lentos, con requisitos tan absurdos que a veces son de imposible cumplimiento.  Resultado: el precio final al consumidor es más alto y el país es menos competitivo.
Por eso vemos con optimismo el caso de GNC y esperamos que el nuevo gobierno pueda aligerar más otros trámites.

David Gutiérrez

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