Somos el segundo país más barato del istmo
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Poder adquisitivo del costarricense compensa altos precios

Somos el segundo país más barato del istmo

Solo Panamá supera a Costa Rica en balanza entre salarios y precios

RESUMEN EJECUTIVO

El costo de la vida para los consumidores nacionales es el segundo más bajo de Centroamérica, cuando se toma en cuenta su alto poder adquisitivo.

El análisis es limitado, al no incluir varios factores, que son difíciles de comparar entre los distintos países.

Sin embargo, una segunda investigación corrobora el resultado.


“Somos un país caro”, recientemente ha sido el refrán de muchos costarricenses.
Sin embargo, el costo de la vida para los consumidores nacionales es el segundo más bajo de Centroamérica, cuando se toma en cuenta el alto poder adquisitivo del costarricense.


El poder adquisitivo es un factor esencial para determinar el costo real de un bien o servicio (una taza de café en San José puede costar el doble de la misma en Managua).
No obstante, el impacto en el bolsillo es menor en el caso del costarricense, dado que en promedio gana tres veces más que el nicaragüense.
La posición de cada país en el ranking se determina al tomar el costo de la canasta básica de cada uno, y dividirlo por el ingreso, aplicando el salario mínimo respectivo.
El país más barato de la región es Panamá, donde una persona con este salario puede comprar 1,8 canastas básicas.
En Costa Rica, se trata de 1,5 canastas, mientras Nicaragua quedó como último en Centroamérica, con tan solo 0,5 canastas.
La medición tiene un margen de error, al involucrar las canastas básicas que varían entre los distintos países.
Además, no se incluye el costo de varios importantes factores, desde educación hasta vivienda, que son difíciles de comparar.
Por otro lado, Costa Rica quedó lejos de ser el país más caro centroamericano, de acuerdo con otro análisis, en este caso, la comparación de varios precios fuera de la canasta básica.

MAÑANA

Colón caro desafía exportadores

Somos un país caro, cuando se trata de la venta de bienes y servicios a extranjeros.

Por otro lado, si ofreciéramos la mejor calidad, podríamos competir.

Queremos ser un país caro es mejor que la alternativa.

Redacción
[email protected]
Colaboró Javier Adelfang

 


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