Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 11 Abril, 2017

Reflexiones

Somos un país caro

Ciertamente Costa Rica ha ganado popularidad y credibilidad en materia de sus atractivos turísticos y como destino para la inversión extranjera directa. Es claro, que casi en todos los rincones de nuestro país tenemos atracciones asociadas con una naturaleza que nos ha sido muy bendecida y por supuesto, son miles y miles de visitantes que nos acompañan cada año, a los ya casi 5 millones de costarricenses que habitamos este pequeño y hermoso país. Empero, más allá de todo este fenómeno al que llamamos turismo y que esta semana estará caliente en todo el país, me queda claro que somos un sitio muy caro y que eso no es sostenible en el mediano y largo plazo.

¿Por qué motivos, si la inflación ha sido relativamente baja en los últimos años, Costa Rica ha sufrido este galopante proceso de encarecimiento relativo de sus costos? ¿Por qué somos tan caros respecto a otros destinos turísticos y países vecinos? ¿Es posible detener esta escalada de costos crecientes? ¿Es sostenible dicho proceso? Desde mi perspectiva, el país ha tenido la mala fortuna de considerar nuestra bonanza en términos de intercambio, que abarató las materias primas y el petróleo, como un choque positivo permanente. Esto ha provocado una clarísima apreciación del tipo de cambio real de nuestra moneda respecto a las monedas de nuestros vecinos y sobre todo, respecto a las monedas de los países con quienes comerciamos o de quienes recibimos turistas. Este fenómeno monetario y cambiario, ha hecho al país relativamente más caro para consumo interno y por supuesto, menos competitivo para exportar bienes y servicios, incluyendo el turismo.
Si bien lo anterior, podría considerarse positivo para el consumidor, tiene implicaciones muy serias en la trayectoria de consumo de las personas, las familias y en general, del comportamiento y rentabilidad de las empresas, con que se afectan el empleo y las condiciones de inversión. Ajustar los márgenes una vez llegada la burbuja de costos, podría llevar a consecuencias muy fuertes en materia de estabilidad económica y una pérdida de confianza en el sistema de precios. Por eso, si bien el ajuste al alza tomó relativamente poco tiempo, el retorno a costos relativos más acordes con nuestra realidad país, requiere más tiempo y paciencia. Es indudablemente un asunto cambiario y de política fiscal y monetaria. Requiere una devaluación mayor al ajuste en los precios internos, requiere cambios en nuestra política cambiaria, que eliminen el factor coyuntural en la tendencia de largo plazo. Requiere más pragmatismo y menos ortodoxia económica.
Cuando una pipa de medio vaso de agua tiene el valor final de dos dólares vendida en la calle por un comerciante ambulante, algo está mal en nuestro país. Cuando un casado vale en una soda ¢7 mil, pareciera que algo se desajustó. Cuando un hotel te cobra tres o cuatro veces el valor real de una habitación, algo anda mal y seguramente, no será fácil reponerse. Lo digo con claridad, Costa Rica es un país caro y la consecuencia de ello será un deterioro de nuestra competitividad a largo plazo.

Dr. Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com