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Universidades desisten de obtener garantías de calidad debido a costos
Solo el 4% de carreras está acreditado

• Acreditaciones les permiten a los egresados mejorar sus opciones de conseguir trabajo
• Universidades de Costa Rica y Nacional son los centros de enseñanza que más carreras acreditadas poseen

Yessenia Garita
[email protected]

La inversión que deben hacer las universidades para mejorar la infraestructura y adquirir mejores equipos técnicos es el principal impedimento para que acrediten con certificados de calidad sus carreras educativas.
Actualmente solo 51 de las 1.200 carreras, tanto públicas como privadas, es decir, un 4%, tienen la certificación que garantiza que la carrera es de calidad.
Estas carreras se ofrecen en 11 de las 54 universidades del país.
Las acreditaciones son otorgadas por dos entes. El Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (Sinaes) y el Sistema de Acreditación de la Educación Superior Universitaria Privada Costarricense (Supricori).
En el primero, la evaluación la realizan dos especialistas internacionales y uno nacional. El costo por la certificación, que tiene una vigencia de cuatro años, es de $7.500. Este es el que más posee con 49 carreras.
La escuela que más carreras acreditadas tiene es la Universidad de Costa Rica (UCR), con 15, seguida por la Universidad Nacional con diez.
En las privadas la que más certificaciones tiene es la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit) con cuatro carreras.
Se calcula que unas 83.200 personas estudian en centros privados, es decir, un 53% de los estudiantes universitarios, de acuerdo con el informe del Estado de la Educación.
El proceso de acreditación, que es voluntario y se aplica en el país desde 2002, consta de tres fases, la autoevaluación, la evaluación externa y el seguimiento.
“El Sinaes busca que la educación superior sea de calidad. Esto es fundamental para el país”, dijo Sonia Mora, vicepresidenta del Consejo Nacional de Acreditación.
Los componentes que se evalúan son el personal académico, currículum, estudiantes, infraestructura, equipamiento, administración, impacto y pertinencia de la carrera.
“En cuanto a los estándares de calidad, los profesores deben tener un nivel académico igual o superior a aquel en que imparten lecciones, al menos un 50% de los profesionales debe tener un mínimo de tres años de experiencia universitaria”, dijo Mora.
Por otra parte, las carreras deben contar con ciertas condiciones para participar en el proceso, como años de funcionamiento y un número importante de graduados.
Aunque son pocas las universidades que tienen carreras certificadas, estas hacen un gran esfuerzo, debido a lo riguroso del proceso. Actualmente, 128 carreras están en alguna de las fases del proceso.
“Uno de los inconvenientes para no solicitar la acreditación es lo caro del proceso”, dijo Estrella Porras, vicerrectora de Investigación y Desarrollo de la Ulacit.
Esto debido a que cada universidad debe efectuar el proceso de autoevaluación o diagnóstico, que debe ser realizado por un equipo de profesionales capacitado.
Muchas veces en la autoevaluación se detectan dificultades que representan inversiones cuantiosas para continuar con las otras etapas.
“El proceso de a
creditación implica costos muy altos, no solo en cuanto a infraestructura o recursos técnicos, sino porque se requiere personal a tiempo completo, suficiente población, y en ocasiones las carreras no son tan rentables como para financiar dicha certificación”, explicó Henry Rodríguez, rector de la Universidad Interamericana.
Una de las ventajas de egresar de carreras acreditadas es que las opciones laborales, tanto dentro como fuera del país serían mayores.
“Nuestros egresados vuelven a sus países y debido a que cursaron una carrera acreditada se les facilita la incorporación al mercado laboral”, dijo José Zaglul, rector de la Universidad Earth.
“El principal beneficio es que se ha consolidado una cultura de evaluación y mejoramiento permanente en el seno
de todas las carreras”, agregó Porras.
En ese sentido, cuando un egresado aspira a un puesto público recibe puntos adicionales si procede de una carrera acreditada.
En cuanto al Supricori, la evaluación es realizada por dos especialistas nacionales y uno internacional, dijo Alban Bonilla, director ejecutivo de la Unidad de Rectores de las Universidades Privadas (Unire).
El costo en Supricori es de $4.500. En este “la universidad tiene seis meses para realizar la autoevaluación, que es revisada, in situ, por tres pares académicos, uno internacional y dos nacionales”, dijo Bonilla.
En Supricori hay 16 universidades afiliadas, mientras que en el Sinaes hay 13.
“Actualmente solo el 4% de las carreras (públicas y privadas) está acreditado”, manifestó Bonilla.

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