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Solidaridad fraternal

• El guionista Carlos Cuarón dirige al dúo más popular del cine mexicano, en una exitosa comedia futbolera

Rudo y Cursi
(Rudo y Cursi)
Dirección: Carlos Cuarón. Reparto: Gael García Bernal, Diego Luna, Guillermo Francella, Jessica Mas. Duración: 1.41. Origen: México-EE.UU. 2008. Calificación: 6.
Tras realizar un puñado de cortometrajes, el guionista mexicano Carlos Cuarón, hermano menor del aclamado Alfonso Cuarón, debuta en la dirección de largometrajes con “Rudo y Cursi”. Esta esperada ópera prima, generó fuertes ganancias en su país de origen, sin cumplir del todo con las expectativas.
Comedia futbolera tan agradable como inocua, no está a la altura de las entregas anteriores de los hermanos Cuarón, sobre todo la tremenda “Y tu mamá también” (2001), con la que “Rudo y Cursi” guarda cierto parecido. Ambas cuentan con la presencia de dos actores carismáticos, quienes integran el dúo más popular del cine mexicano actual: Gael García Bernal y Diego Luna.
Ellos encarnan a dos hermanos soñadores, quienes viven en un pueblito rural y comparten una innata pasión por el fútbol. A Tato le dicen “el Cursi”, por su eficaz estilo de juego que lo convierte en un goleador infalible. Beto, en cambio, es un portero con modales bruscos, conocido como “el Rudo”. Ambos desearían marcharse, en busca de fortuna. La gran oportunidad les llega cuando conocen al Batuta, un argentino buscador de talentos. Por separado, los jóvenes emprenden carreras triunfales en el deporte profesional, intentando conservar el sentimiento de solidaridad fraternal que los une.
La aventura de los chicos humildes en un mundo de fama, dinero, lujo y también peligros, comienza con el lanzamiento de un penal; y no hace falta una bola de cristal, para adivinar que esa misma aventura culminará con otro penal. Este aspecto predecible de la trama, acompaña la totalidad de un filme bastante obvio, al borde de lo trillado. Contiene anotaciones fugaces de crítica social, pero en términos generales, se conforma con retomar viejos estereotipos acerca de la búsqueda de gloria y fortuna. No sorprende en lo más mínimo la suerte de Rudo, quien se deja seducir por las drogas y las apuestas; ni el epílogo del romance farandulero entre Cursi y una súper modelo, guapa e insincera.
Así mismo, el Batuta, interpretado con afable desenvoltura por Guillermo Francella, responde a la abusada imagen negativa del “che” hablador y cuentero. Gael García Bernal y Diego Luna han crecido como histriones, especialmente Luna, quien demuestra un notable grado de madurez. No obstante, él también es víctima de un diseño psicológico elemental y poco incisivo.
Si bien es cierto que la narración procede en forma expedita y goza de unas cuantas intuiciones válidas, “Rudo y Cursi” nunca pasa de ser un pasatiempo intrascendente, que entretiene sin dejar huella.



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