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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Sociedad que se respeta, respeta a su niñez

María Luisa Avila [email protected] | Jueves 11 septiembre, 2014


Solo para 2013 se generaron 37.375 situaciones de peligro para nuestros niños. De estos casos: 1.747 fueron abusados sexualmente


Sociedad que se respeta, respeta a su niñez

Ayer se celebró el Día del Niño, celebración que para muchos significa regalos, juegos, fiesta, diversión.
Pero hay un grupo de niños que tienen poco por qué celebrar.
Son los niños agredidos física, sexual y psicológicamente, agresiones que los pueden dejar marcados de por vida y por ende perpetuar en la vida adulta la cadena de agresión.
Los datos son alarmantes, solo para 2013 se generaron 37.375 situaciones de peligro para nuestros niños. De estos casos: 1.747 fueron abusados sexualmente. Según datos del PANI y del Hospital de Niños, el 90% de los agresores corresponde a familiares o personas cercanas al menor.
Las niñas son víctimas más frecuentes de agresión en una relación 2:1 comparadas con los varones.
Para los que trabajamos en el Hospital Nacional de Niños estas frías cifras reflejan el enorme dolor, el miedo, que diariamente sufren muchos de nuestros niños en el lugar que debería ser el más seguro: su hogar.
Todos los días atendemos casos de niños quemados, golpeados, fracturados, abusados, descuidados, traumatizados, vulnerados en su condición de ser humanos, con poca o nula esperanza de ser salvados.
El maltrato es causa de estrés, se asocia a trastornos del desarrollo cerebral. Altera el desarrollo del sistema nervioso e inmunitario.
Los adultos que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales.
Es deber de todos proteger a nuestros niños, a través de la denuncia cuando sabemos de algún caso de maltrato infantil, no minimizando el impacto negativo que tiene agredir a los niños y sobre todo tratando como sociedad de propiciar espacios seguros para la niñez.
“Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe, y de la grandeza que no se inclina ante los niños”. Khalil Gibran

María Luisa Ávila