Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 9 Noviembre, 2010


TROTANDO MUNDOS
Sobre Derechos Humanos

En este materialista mundo, una vez más los derechos humanos- derechos sagrados del hombre- han sucumbido a los billetes. Ju Jintao visitó a Sarkozy, que hace dos años le había complicado las Olimpiadas, y tras una compra de 14.000 millones de euros, el peso ligero francés se unió sonriente al grupo de los países “subsidiados” por China comunista. Alcatel, de ingrata memoria para los costarricenses, fue una de las compañías favorecidas con ese festín.
Por ser relevante, traducimos integro el magistral editorial de nuestro periódico más respetado- el International Herald Tribune- de sábado 6 de noviembre de este año (las negritas son nuestras):
“En una reunión con el Presidente Hu Jintao de China el lunes [1 de noviembre] en Pekín, el Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki Moon discutió cambios climáticos y esfuerzos para aflojar tensiones en la Península coreana. Ban también instó a China a jugar un mayor rol en el mantenimiento de la paz y en la búsqueda de soluciones al conflicto en Sudán y Somalia.
Se quedó vergonzosamente silencioso sobre un tema crucial: el pobre record de derechos humanos de China y el injustificado encarcelamiento de Liu Xiaobo, líder activista democrático del país y ganador del Premio Nobel de la Paz de este año.
Liu está sirviendo una condena de once años de prisión por cargos de subversión espurios. Desde que se le otorgó el premio el mes pasado, el autoritario gobierno chino puso a la esposa bajo arresto domiciliario e incrementó la persecución de otros activistas democráticos.
No hemos oído una explicación de Ban de porqué no levantó el tema de Liu. Cuando se le preguntó, su vocero contestó que “fue correcto que no hablara de derechos humanos”, aduciendo que había muchos temas en el agenda. Esa no es una explicación.
Liu, un estudioso, escritor, poeta y comentarista social es un infatigable propulsor del cambio político pacífico. En el 89 en Tiananmen montó una huelga de hambre y luego negoció el retiro pacífico de los estudiantes, mientras miles de soldados observaban con sus rifles apuntados sobre éstos [y los tanques arroyaban a otros]. Desde entonces, Liu ha sido perseguido pero se ha negado a guardar silencio.
El caso de Liu y el record de derechos humanos de Pekín están dentro de la visión y las responsabilidades de Ban. China es signatario de la Declaración Universal sobre Derechos Humanos de Naciones Unidas y debe ser tenida por responsable.
Ban espera ser reelecto para un segundo período como Secretario General el año entrante. Esperamos que su actuación del lunes no signifique que va a usar su influencia en temas sensitivos para favorecer a China- ó a cualquier otro miembro del Consejo de Seguridad.
Pekín se ha acostumbrado a usar su peso estos días. Demasiados gobiernos [el de Costa Rica incluido], compañías y otros tienen miedo de empujar de vuelta. Una admirable excepción: el Comité del Premio Nobel de la Paz que rehusó dejarse amenazar por Pekín sobre el otorgamiento del Premio Nobel a Liu.
Más bien, alabó a Liu por “su larga y pacífica lucha por los derechos humanos elementales en China”, y le recordó a los líderes chinos que “su nuevo rol conlleva responsabilidades aumentadas.”
Sugerimos a Ban que se lea el Premio y luego piense bastante para qué quiere un segundo período. Los Estados Unidos, mientras tanto, debería pensar igualmente para qué querría apoyar la reelección de Ban.”
Cuánto más barato, decimos nosotros, no le saldría a Ju Hintao seguir el consejo de sus correligionarios líderes chinos que, más maduros que él, le han recomendado públicamente que deje los métodos dictatoriales atrás. A propósito, ¿que le habrá pasado tras esa manifestación?


Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.
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