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Miércoles, 20 de febrero de 2019



COLUMNISTAS


Sobre las elecciones municipales que vienen

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 23 enero, 2019


Pizarrón

Las elecciones municipales que se desarrollarán desde finales de este año hasta el primer domingo de febrero del 2010 son un desafío político en todos los niveles.

Estas elecciones son en cada cantón, eso significa que son 82 elecciones particulares que se dan simultáneamente en todo el país, y ponen en movimiento varios miles de candidatos desde los síndicos, de cada distrito, los regidores por cada cantón, los alcaldes y los intendentes, con sus respectivos suplentes.

Son elecciones que se dan en un solo día, el primer domingo de febrero del 2010. Estamos prácticamente a un año de ellas. Estas elecciones no tienen segunda vuelta. Aquí no hay posibilidad alguna de que se repitan, o de que a una segunda vuelta vayan los partidos que en cada cantón saquen más votos sin haber obtenido el 40% de la votación. Todo el proceso electoral y todas las candidaturas se resuelven y se eligen el mismo día, ese primer domingo de febrero. Esa es su importancia.

Está el reto para todos los cantones, en esta ocasión 82 y no 81, de tomar por parte de los partidos políticos, uno, en cada cantón, la Alcaldía o la Intendencia, según corresponda, administrativamente, y de tener, de ser posible la mayoría de los miembros de los concejos municipales y a la vez distritales.

Actualmente hay 49 municipalidades en manos del Partido Liberación Nacional, en sus alcaldes. Así este partido tiene la obligación política, y organizativa, de hace un enorme esfuerzo por mantener ese control del mayor número de alcaldías. No es una tarea fácil cuando no se es gobierno, pero ya Liberación Nacional había obtenido esa mayoría sin ser gobierno. No siento, sinceramente, al Partido Liberación Nacional, en capacidad, al menos en este momento, de repetir ese dominio, pero es el partido históricamente más viejo, más desarrollado, con mayor máquina electoral, con más maña electoral, y eso le da alguna ventaja.

En segundo lugar, para mí estaría el Partido Acción Ciudadana por ser el partido gobernante. Eso le da ventajas institucionales y políticas por la acción de gobierno, según se vea positivamente, o por las obras de gobierno que se sientan a nivel nacional y a nivel de cada cantón.

En cada cantón hay políticas que son propiamente municipales, y acciones municipales, que paralelamente se dan con las acciones públicas del gobierno central. En su conjunto probablemente se sientan más como acciones del Gobierno central que del municipal, salvo si el alcalde o el partido gobernante a este nivel, y del concejo municipal, hacen ver la distinción del éxito de las políticas y acciones cantonales, para sacar provecho electoral.

En tercer lugar está el Partido Unidad Social Cristiana, que ha venido despuntando desde las últimas dos campañas nacionales, la de 2014 y la de 2018.

A estos tres partidos particularmente les suma la labor que conjuntamente han venido realizando legislativamente. Sin lugar a duda, los partidos parlamentarios, estos y los otros, que han logrado altos niveles de cohesión, de unidad y de acuerdos parlamentarios, pueden sacar un enorme provecho, sobre el resto en las elecciones municipales, si saben proyectar este esfuerzo legislativo, aunque para estas elecciones vayan cada uno por su lado.

La alianza, expresada en el llamado Gobierno de Unidad Nacional, no tiene a la vista ninguna posibilidad de materializarse en una gran coalición política electoral con vistas a estas elecciones municipales. De hecho, esto significa que los cinco partidos que están representados, con sus importantes personajes y ministros en el Consejo de Gobierno, irán cada uno por su lado, sin que esto tampoco a la vista nos diga ahora qué va a pasar con esa coalición gobernante fáctica que existe. Para dicha de estos partidos no está en discusión nacional nada que tenga que ver con políticas nacionales, donde podrían distanciarse más y hasta abandonar el barco gubernativo. Lo que se pondrá en discusión específica, particular, y precisa son las políticas y necesidades locales de cada cantón. Esa es la salvada de estos partidos en el Consejo de Gobierno. No está en juego nada de lo que ellos hacen como colectivo político a cargo del Ejecutivo nacional. En lo local no interesa tanto lo nacional.

Desde el punto de vista de la representación política estaremos en estas elecciones en un acto de soberanía popular, el más básico de todos, donde los ciudadanos de cada cantón eligen las autoridades políticas de sus gobiernos municipales y de su alcalde. En cada elección de estos cantones los ciudadanos estarán delegando su voluntad política en la autoridad que resulte electa, y en los candidatos que cada ciudadano elija para depositarle, con su voto, su confianza política en el gobierno municipal, y en la conducción de este gobierno local.

A diferencia de las elecciones de diputados y nacionales de presidente, los ciudadanos en estas elecciones tienen una mayor fuerza política, que en las otras elecciones, porque a nivel municipal, de cada cantón, existen derechos para los ciudadanos que no los hay a nivel provincial o nacional, como es el de revocatoria de mandato de la autoridad principal, como es el del alcalde. Con este derecho se puede revocar el nombramiento, o elección, del alcalde, como ya se ha hecho en distintos cantones, convocando al efecto a un referéndum municipal.

En estas elecciones se pone a prueba la paridad de género que ya se ha establecido para los procesos nacionales. No está en discusión ni en cuestionamiento que mujeres y hombres deban alternar en cada papeleta. Esto ya es una disposición legal y debe cumplirse. Todos los partidos tendrán que cumplir con esta disposición.

En la práctica municipal los hombres han encabezado las papeletas de alcaldes e intendentes. En los actuales 81 cantones solo hay 12 mujeres que son alcaldes y 69 hombres dirigiendo esas alcaldías. Aquí el Tribunal Supremo Electoral no puede interferir para obligar que la mitad de las papeletas, de todos los cantones, esté encabezada por una mujer al menos. Veamos la realidad. Hay inscritos en este momento 93 partidos políticos entre los nacionales, provinciales y cantonales, y hay cerca de 30 partidos más que están acabando su proceso de inscripción. Sobre los 93 actuales, hay 19 nacionales, 18 provinciales y 56 cantonales. Obviamente un partido que es único, que participa solamente en un cantón, podrá llevar a una mujer o un hombre encabezando alcaldías y encabezando concejos municipales y distritales. De allí ese resultado actual en los gobiernos municipales.

Si el partido político es provincial y tiene representación en todos o en varios cantones de su provincia igualmente el Tribunal Supremo de Elecciones no puede obligar al partido provincial a que alterne en un cantón con un hombre y en otro con una mujer, como ya estableció a nivel provincial. La razón es muy simple. A nivel de diputados, todos los diputados se consideran electos nacionalmente, por todos los ciudadanos. Eso hace que un candidato de una provincia pueda ser originario y tenga asiento domiciliario en otra. Así, alguien que vive en San José, que trabaja en San José puede ser candidato a diputado por cualquier otra provincia. No ocurre lo mismo a nivel cantonal, porque para ser candidato en un cantón se requiere vivir en ese cantón. Así cada cantón marca la diferencia electoral, aun a nivel de los partidos que tienen carácter provincial o inclusive nacional.

De esta forma estaremos a la vista de un proceso electoral que, por su estructura organizativa e institucional, puede seguir enfatizando en un repliegue de mujeres, como candidatas, relegándolas, al segundo lugar en la papeleta de alcaldes, o alternando desde el segundo lugar en las de los concejos municipales y distritales.

Si se analiza incluso el papel de las mujeres en las alcaldías como vicealcaldesas, o como miembros de los concejos municipales, se puede apreciar también un desplazamiento de ellas, dentro de estas instancias, hacia el trabajo político menos importante y hacia las comisiones de trabajo menos políticas.

En estos últimos aspectos poco han dicho los movimientos feministas, e incluso el INAMU, que poco puede hacer en este sentido, más allá de llamar, desde ahora, a una participación activa de las mujeres, de las ciudadanas, para que, desde ahora, traten de empoderarse de sus propias organizaciones político-partidarias para que puedan obtener en ellas puestos decisivos en la escogencia de candidaturas con miras a las elecciones municipales de 2020. Lo mismo debería estar haciendo el Tribunal Supremo de Elecciones, de convocar especialmente a las mujeres y a los jóvenes a participar activa y decididamente en este proceso.

En este escenario de las elecciones municipales no hay que despreciar, ni dejar de lado, los partidos políticos, con influencias religiosas, los pentecostales, que tienen por objetivo ampliar su ámbito de acción y representación política, y que usarán sus más de 3 mil templos e iglesias para preparar a sus adeptos, y proselitistas, para llevarlos a votar por sus pastores locales, y sus candidatos locales.

Esta elección de 2020, sin lugar a duda, no solo será el preámbulo de las elecciones nacionales de 2022, sino que pondrá a prueba a todas las organizaciones políticas para ir puliéndose hacia esas elecciones nacionales, para ver sus fortalezas, y mantenerlas, y para valorar sus debilidades y enfrentarlas.

Estamos a diez meses de estar nuevamente en elecciones reales, que nos afectarán a todos, queramos o no.

Asumamos, desde ahora, nuestra responsabilidad ciudadana ante este compromiso, con nuestros gobiernos locales y con el país.

Deberíamos proponernos, los ciudadanos, el fortalecimiento real y efectivo de estos gobiernos locales. Con ello fortaleceríamos más y mejor nuestro sistema democrático republicano. 




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