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Trump suscribió el viernes dos decretos destinados a comenzar el proceso para deshacer el sistema regulatorio erigido después de la crisis financiera. Shutterstock/La República
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Justo cuando Wall Street estaba comenzando a preguntarse si el presidente Donald Trump realmente sería bueno para los negocios, la nueva administración está cumpliendo los deseos de los banqueros y haciendo que las acciones de las grandes entidades financieras se disparen.

Trump suscribió el viernes dos decretos destinados a comenzar el proceso para deshacer el sistema regulatorio erigido después de la crisis financiera.

Entre los blancos están las normas que protegen contra las prácticas crediticias predatorias, obligan a los corredores a reducir las comisiones para los jubilados y prohíben la operación bursátil por cuenta propia.

Líderes del sector financiero como Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs Group, y Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, vienen presionando desde hace años para que se efectúen ese tipo de cambios, argumentando que el sistema impuesto por la Ley Dodd-Frank de 2010 limitaba demasiado al sector.

Después de que Trump se concentrara durante sus primeras dos semanas al mando en restringir el comercio y la inmigración —políticas a las que muchos en el sector financiero se oponen— la firma del Presidente pone en marcha un proceso de desmantelamiento de las normas que a ellos más los irritaban.

“Vamos a atacar todos los aspectos de la Ley Dodd-Frank”, dijo el viernes en una entrevista en Bloomberg Television Gary Cohn, director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca.

“Vamos a comprometer a la Cámara de Representantes, vamos a comprometer al Senado. Ellos están igualmente interesados en reformar parte de los procesos regulatorios. Podemos hacer bastante sin ellos, pero mientras más ayuda tengamos del Congreso, en mejor posición vamos a estar todos”.

Acción en el Congreso
Conseguir la aprobación en el Congreso de cualquier cambio a la Ley Dodd-Frank no será fácil. La mayor parte de la legislación requeriría el respaldo de al menos ocho demócratas en el Senado para evitar mecanismos de obstrucción.

Los republicanos podrían intentar apuntar a partes de la legislación, lo que no requeriría ni un voto demócrata, pero eso requiere demostrar que determinadas cláusulas de la Ley Dodd-Frank son un gasto fiscal innecesario.

Los republicanos de la Cámara —liderados por el presidente del Comité de Servicios Financieros, Jeb Hensarling— planean presentar en las próximas semanas un proyecto de ley que reemplace la Ley Dodd-Frank. El Comité de Banca del Senado no ha propuesto su propia legislación.

Los mercados bursátiles estadounidenses, que habían caído en la semana en medio de la controversia migratoria, subían el viernes, aproximándose a los recientes máximos récord, con las acciones financieras a la cabeza.

Depósitos de Estados Unidos
En JPMorgan, el mayor banco del país, los créditos crecieron un 10% a $806.200 millones el año pasado, con aumentos en cada categoría incluidas las tarjetas de crédito y la deuda mayorista.

Especial atención recibirá la llamada norma Volcker que restringe a los bancos la posibilidad de hacer apuestas especulativas con fondos propios, dijo Cohn.

Se espera que Trump también firme un memorando ejecutivo para detener la norma fiduciaria —que entraría en vigencia en abril— que, según la administración de Obama, protegería a millones de jubilados de ser orientados hacia a inversiones inapropiadas que dan más ganancia a los corredores.

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