David Gutierrez

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Martes 14 Mayo, 2013

El Presidente Obama nos recordó que a pesar de los éxitos que hemos alcanzado como país, tenemos importantes retos


¿Sirvió la visita del Presidente Obama?

Hace apenas unos días el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, estuvo en Costa Rica. La relevancia de la visita del presidente de la economía y democracia más importante del mundo fue clave desde varios puntos de vista: la exposición mediática internacional de Costa Rica, la legitimación moral de nuestro país y la ratificación de que cuando queremos, podemos.
En relación con la exposición mediática, durante al menos unas horas Costa Rica fue protagonista en los principales medios de comunicación del mundo. Esto resulta excelente a todas luces, sobre todo para fomentar turismo e inversión.


Con respecto a la legitimación moral, la visita ratifica la estatura de los valores de nuestro país. Debemos preguntarnos: ¿por qué escogió el Presidente Obama venir a Costa Rica? Claramente, no somos una potencia económica ni militar. Tampoco somos un país con un número significativo de inmigrantes en Estados Unidos, que pudieran ser de interés electoral en ese país. Desde un punto de vista de estrategia política podría haber sido mejor para él visitar un país centroamericano con mayor número de inmigrantes y de remesas. Igualmente, pudo haber escogido a Panamá, país de moda de la región por propios y grandísimos méritos.
La visita del Presidente Obama se puede interpretar más bien como un espaldarazo a Costa Rica, valorando su historia de paz, democracia, respeto a los derechos humanos, su apertura comercial, su nivel de educación y su capacidad de crecimiento económico con sostenibilidad y respeto ambiental.
El Presidente Obama también nos recordó que a pesar de los éxitos que hemos alcanzado como país, tenemos importantes retos. El foro que él y los demás presidentes centroamericanos sostuvieron con el sector empresarial, puso de manifiesto la importancia de temas que deberán ser abordados por estas naciones, como la integración comercial y logística de las economías de la región, la construcción de más y mejor infraestructura y la generación de energías limpias.
Finalmente, la visita sirvió para demostrarnos que cuando queremos, podemos. Por varios días distintos sectores e instituciones del país trabajaron en equipo con el fin garantizar que la visita fuera exitosa. Entre muchas otras cosas, se cerraron aeropuertos, autopistas, calles, centros comerciales y edificios de oficinas. Todos lo soportamos de la manera más civilizada, pensando en el bien del país. No hubo pachucos pegando gritos, ni interposición de amparos ante la Sala Constitucional, ni discursos legislativos incendiarios. En otras palabras, prevaleció el interés general del país, por encima de protagonismos personales y politiqueros.
La Presidenta Chinchilla cerró la actividad con mucha dignidad. En vez de estar pidiendo ayuda, dijo: “No podemos pretender tener la autoridad moral de pedirle al pueblo norteamericano que a través de los impuestos que ellos paguen, nos financien las cosas que nosotros también deberíamos estar pagando”. Amén.
Finalmente, un muy justo reconocimiento merecen las señoras Embajadoras de Estados Unidos y de Costa Rica, Anne Andrew y Muni Figueres, por el dedicado compromiso y arduo trabajo para lograr esta importante visita.

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