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Primera marcha contra gobierno de Chinchilla promete no ser la última
Sindicatos miden fuerza, y no dan tregua
Trabajadores rechazan reforma fiscal y aumentos salariales propuestos

Laura Chinchilla tuvo, después de diez meses de gobierno, la primera manifestación generalizada en contra de sus políticas, en la que hubo presencia de sindicatos, educadores, estudiantes y sector privado.
Esta fue la primera manifestación y mayor demostración popular en el país en casi cuatro años, desde las multitudinarias protestas contra el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que fue ratificado en un referéndum en 2007.
“De alguna manera le estamos diciendo a la Presidenta que se acabó la tregua, que el gobierno tiene la obligación de resolver una serie de problemas puntuales y que vamos a exigírselo”, apuntó Albino Vargas, secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos a la agencia de noticias AFP.
Los sindicatos lanzaron consignas en contra de los aumentos salariales decretados para el primer semestre, que corresponden al 2,33% para el sector público y 2,6% para el privado, pues los consideran bajos.
Además criticaron la reforma fiscal que se tramita en la Asamblea Legislativa.
“No somos cuatro gatos. Llegamos a un punto con esta marcha que demuestra que el pueblo exige garantías, le recordamos a Costa Rica que es en la calle donde se logran las luchas sociales. Exigir salarios e impuestos justos, que los ricos paguen como ricos, y los pobres como pobres”, señaló Mélida Cedeño, presidenta de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (Apse).
La marcha transcurrió pacíficamente entre las 10 a.m. y 12.30 p.m., ante la presencia de unos 200 policías.
No obstante, no hubo una reunión de los sindicatos con los diputados ni el gobierno sobre estos temas.
Aun así, los representantes de los sindicatos se mostraron orgullosos de la marcha y aplaudieron la presencia de un diverso grupo de manifestantes.
Por su parte, los sindicatos educativos, a los que pertenece la mayoría de los asistentes a la protesta, exigen un cambio en el cálculo de salarios de educadores para que no dependa de la inflación.
Aún se estudian cuáles alternativas se apoyarían, bajo el fin de obtener mejores condiciones laborales, indicó Carlos Hernández, secretario general de la Apse.
En la acera contraria, Leonardo Garnier, ministro de Educación Pública, ha dicho que los salarios de educadores han incrementado un 130% en los últimos años, y van desde cerca de los ¢614 mil a los ¢1,1 millones.
“Es una forma de desmovilizar a los compañeros docentes, una maniobra del Ministro”, dijo Hernández, y agregó que los salarios son difíciles de calcular.

Silvia Pardo
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