Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 20 Mayo, 2014

Es difícil decir que el haber mantenido la DIS en este Gobierno, pueda generar confianza, aun cuando anuncian cambios en la misma, hecho sumamente contradictorio a otras señales


“Sin secretos”

Nuestro nuevo Presidente entró a sus funciones con gran energía demostrando aires de cambio en Casa Presidencial. El izar banderas, cortar árboles y dar los números de teléfono de sus ministros a la prensa, fueron algunos de los actos que tendían a demostrar un “Gobierno de puertas abiertas”.
Estos actos más las declaraciones del Presidente cuando era candidato con relación a la DIS me dieron la esperanza de que seria un mandato “sin secretos”.
Tal vez me adelanté a los hechos y me generé expectativas que no eran reales.
¿Será que me estaba planteando una utopía? ¡Si ni siquiera en la gran mayoría de los matrimonios, donde se supone que la relación es más estrecha eso es posible, aun hay grandes secretos!
Lamentablemente no creo que haya sido la única que se creó falsas expectativas. El anuncio de que la DIS continúa funcionando y que se darán cambios, más que de quien la dirija, ha generado gran inconformidad y cuestionamientos.
Es más que claro que en una democracia como la nuestra un “servicio secreto” no solo no es constitucional, no es correcto y en mi opinión no es ético.
A nivel internacional hemos visto como todas las agencias de servicio secreto han dado mucho que hablar por sus prácticas ocultas, el cómo lo hacen, sino quiénes y para qué las movilizan.
Es difícil decir que el haber mantenido la DIS en este Gobierno, pueda generar confianza, aun cuando anuncian cambios en la misma, hecho sumamente contradictorio a otras señales.
Un gabinete de “puertas abiertas” no puede tener secretos.
Estoy segura que muchos estaremos atentos a los cambios que han anunciado, pero más que eso estoy segura que la gran mayoría de los costarricenses la queremos ver desaparecer.
No hay nada que ocultar y para investigar un delito, está el Poder Judicial. ¿No será que hay fuerzas externas a nuestro país que presionan por que se quede?
¿Fuerzas que financiaron en algún momento su creación y operación?
Sin embargo, es un órgano costarricense y financiado con presupuesto nacional; más que eso, está en casa presidencial y su marco legal, si es que lo tiene, parece estar por encima del bien y del mal; algo realmente difícil de creer en estas épocas.
Como dijo Marcel Proust (1871-1922), escritor francés: “El instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlo”.


Mónica Araya