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Costa Rica necesita un plan a largo plazo para poner al día la infraestructura vial y programas adicionales previstos para atender desastres en carreteras y puentes

Sin carreteras no habrá crecimiento

Si la ambiciosa agenda que anuncia el Ministro de Obras Públicas y Transportes va a ser una realidad y en cuánto tiempo, los costarricenses no lo saben. De lo único que están seguros es de que la carencia en infraestructura vial es una urgencia con mayúsculas.
La falta de buenas carreteras entorpece el desarrollo de la economía nacional y daña la calidad de vida de los ciudadanos. Por eso, deseamos que todo se lleve a cabo según se ha dicho y no se produzcan ya más retrasos en esta materia.
El dinero está y también hay diseños, de acuerdo con el reportaje publicado ayer en este medio, pero las obras no han arrancado a siete meses de iniciada la presente administración.
El Ministro argumenta en ese sentido que tuvo que atender las necesidades para habilitar nuevamente el paso hacia todas las zonas tras los daños causados por las inundaciones del invierno. Una razón que al mismo tiempo valida las quejas de quienes dicen que no se ha trazado un plan país para mejorar la infraestructura a largo plazo.
Porque aunque ahora entra la temporada seca, en mayo próximo comenzarán nuevamente las lluvias, por lo que Costa Rica debe contar con un plan de construcción y mejoramiento de carreteras y puentes para poner al día la infraestructura vial, además de otro previsto para dar solución a las próximas inundaciones, derrumbes u otras situaciones negativas que pudieran llegar como consecuencia del cambio climático.
Son cosas que deben caminar paralelas y no que una detenga la operación de la otra. Todo esto debe estar previsto antes de la siguiente estación lluviosa, que ya se sabe tiene ahora características diferentes, con posibilidad de situaciones que deban ser atendidas con carácter de emergencia.
Lluvias muy intensas durante largos periodos pueden generar inundaciones y derrumbes que dañen carreteras, puentes, e interrumpan el tránsito. Esto no puede, sin embargo, alterar los trabajos destinados a dotar al país de la infraestructura vial que tanto necesita. Es indispensable contar con planes a largo plazo y con programas previstos para atender emergencias.
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