Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

Enviar
Lunes 12 Agosto, 2013

Al igual que los “deportistas” de Sri Lanka que lograron entrar a la Comunidad Europea engañando a los alemanes, los nepalíes ingresaron al continente americano burlando a la UCR


Simpáticos embusteros asiáticos

En 2004 la Organización de Intercambio Deportivo Germano-Asiático convocó a un campeonato internacional de handball en la ciudad de Baviera. Una de las selecciones invitadas fue la de Sri Lanka, una isla del sureste asiático conocida también como “Lágrima de la India” por su forma y ubicación geográficas.
El equipo cumplió con todos los requisitos para participar en el torneo: la constancia de la Federación Nacional de handball de su país, la autorización del Ministerio de Deportes para representar a la isla y los pasaportes de los integrantes, entre los que se contaban los jugadores, técnicos y directivos. La embajada de Alemania les concedió la visa de turistas a los 30 esrilanqueses que conformaban la delegación.
Luego de varios partidos en los que fueron apaleados, el equipo desapareció del hotel donde se hospedaban dejando, eso sí, una nota de agradecimiento a la hospitalidad alemana. Lo ingenioso no quita lo cortés.
Y es que todo había sido un gran engaño: no solo no existía la Federación… ¡en Sri Lanka no se juega handball! El grupo falsificó documentos, sellos, firmas, consiguió el dinero para viajar y hasta la fecha no se tiene conocimiento de su paradero aunque, se supone, viven en Europa.
¿Historia digna de una película? Por supuesto. “Machan”, que en cingalés significa amistad, es el título del film producido por Uberto Pasolini (también productor de “The Full Monty”) y estrenado en el 2008 bajo el nombre en inglés de “Sri Lanka Hanball Team”.
El guion relata la historia de unos amigos que se desvelan por el “sueño alemán”. Viven en barrios paupérrimos y están convencidos de que en occidente podrían trabajar y enviar dinero a sus familias. Uno de los muchachos, después de muchos intentos fallidos para conseguir una visa, descubre el afiche que invita a un torneo amistoso de handball entre países asiáticos y aficionados alemanes. Y aunque no tiene la menor idea de qué se trata ese deporte, se aboca a la tarea de investigarlo y reunir un equipo para viajar a Alemania.
Nepal no es una isla: ni siquiera tiene salida al mar. Queda del otro lado de la India, al norte, y el famoso monte Everest, recién escalado por un tico, forma parte de su geografía. Es, sí, un país del sudeste asiático y, al parecer, sus habitantes son tan ingeniosos como los de Sri Lanka.
La Universidad de Costa Rica (UCR) gestionó las visas de cuatro “científicos” del Instituto Nacional de Ciencias de Nepal, interesados en establecer relaciones académicas con la Escuela de Biología de la UCR. Luego de una primera reunión con los “académicos” y esperando realizar un acuerdo de cooperación, se coordinó otra cita a la que los expertos sudasiáticos no llegaron: habían desaparecido del hotel.
Al igual que los “deportistas” de Sri Lanka que lograron entrar a la Comunidad Europea engañando a los alemanes, los nepalíes ingresaron al continente americano burlando a la UCR. No robaron ni un cinco: en ambos casos se pagaron sus tiquetes aéreos.
¿Otra historia para el cine? Sí. Esta vez nos toca a los ticos.


Claudia Barrionuevo

[email protected]