Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

Enviar
Lunes 24 Octubre, 2011


Sigue lloviendo


Hace más de 15 días llueve en Costa Rica. El terrible temporal arrasó con miles de kilómetros de carreteras, aislando pueblos y provocando accidentes. Casi mil personas han sido evacuadas de las zonas más afectadas y conviven en centros comunales e iglesias.
Aunque el Instituto Meteorológico aseguró que el temporal se mantendría hasta el miércoles pasado y luego previó una mejora en las condiciones climáticas a partir del viernes, seguimos pasados por agua. Si en el trópico siempre ha resultado muy complejo realizar predicciones acerca del tiempo por la cantidad de factores que influyen en él, últimamente parece ser imposible.

Para nadie es un secreto que los temporales de octubre, que cada año son más prolongados y devastadores, son producto de los desastres ecológicos mundiales.
El extenso verano en Europa que tal vez luego se transforme en un invierno glacial, más las terribles inundaciones en todas las zonas tropicales asiáticas, evidencian que las advertencias de los primeros ecologistas en los años 70 no eran exageradas ni antojadizas, como lo consideraron públicamente los gobiernos más poderosos y las grandes empresas.
En nuestro país hay mucho por corregir, pero cada vez hay más conciencia. Defender el medio ambiente está de moda y todos los jóvenes que conozco enarbolan la bandera verde con pasión.
Las viejas generaciones también hemos aprendido, gracias a nuestros hijos, a apagar luces y aparatos que no se utilizan, a separar la basura y a utilizar bolsas de tela en el supermercado. Nos hemos movilizado junto a ellos para pelear contra la minería logrando detener los intereses de unos pocos en Crucitas. El asunto de Isla Calero también nos unió a todos más allá del problema fronterizo.
Desde hace varias décadas los poderes del Estado se han preocupado, tal vez no con la fuerza que se requiere pero con bastante conciencia, por imponer leyes de protección del medio ambiente. Son varias las municipalidades que tienen planes de reciclaje; en las playas, asociaciones comunales se preocupan por mantenerlas limpias; las campañas institucionales para crear conciencia en los ciudadanos sobre la basura han sido exitosas, tanto que el último 2 de agosto, gracias a la colaboración de quienes participaron en la romería y a la instalación de basureros por todo el camino, la mugre en la ciudad de Cartago disminuyó en comparación con años anteriores.
Se ha hecho mucho pero no lo suficiente. Y aunque Costa Rica fuera un país perfecto en el tema ambiental, no está aislado, es infinitamente pequeño y forma parte del mundo. De un mundo que, guiado por los intereses económicos de los más poderosos, no termina de aplicar todas las leyes, reglamentos y prevenciones necesarias para evitar que cada año las catástrofes sean mayores.
Nuestro país debe acentuar las políticas de protección del medio ambiente y así tener la autoridad de abogar por ellas en los foros internacionales. Ojalá.

Claudia Barrionuevo
[email protected]