Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 16 Diciembre, 2015

No es responsabilidad de los gobiernos de San José y Panamá, mucho menos del SICA, resolver este afán de los cubanos de lograr el “sueño americano” en Miami

SICA y los migrantes

El Sistema de Integración Centroamericana, SICA, es una de las instituciones más débiles de la región y la probabilidad de que este pudiera resolver el problema de los miles de migrantes cubanos, ayudándoles a continuar su viaje hacia Estados Unidos, es muy baja.
Los dos países enfrentando el problema, Costa Rica y Panamá, son los menos integracionistas y realmente lo único que les interesa es que Nicaragua, El Salvador, Honduras, Belice, y Guatemala, todos juntos o alguno de ellos, reciban a los viajeros.


El SICA no puede obligar a ningún país miembro a hacer nada y mucho menos que actúe en contra de sus intereses soberanos. “¿A cuenta de qué vamos a recibir a los cubanos?” tiene que estar pensando más de un líder de los otros países.
El SICA tiene como fin la integración política, social y económica de la región; pero aparte de lo último (el comercio que les favorece) los costarricenses han reiterado incontables veces su desdén hacia instituciones como el PARLACEN, la Corte Centroamericana y otras que los integrarían más a la región.
Mientras que los otros países, incluyendo Panamá, permiten a los centroamericanos viajar de una nación a otra sin visa, Costa Rica exige visas a los nicaragüenses.
Ahora se enojaron los gobernantes ticos, cuando llegaron sombreros en mano al SICA pidiendo ayuda con la movilización hacia el Norte de los cubanos, y recibieron respuesta negativa. ¡Más bien fue lógica la respuesta!
Mientras tanto la situación de estos seres humanos no mejora. En la actualidad el grupo más grande (más de 4 mil mujeres, hombres y niños) están albergados en la zona fronteriza norte de Costa Rica, pero hay otro grupo de más o menos 1.200 que se encuentran en Puerto Obaldía en Darién, Panamá.
Si bien es cierto que la situación de los cubanos en Costa Rica es bastante incómoda, por lo menos han sido acuerpados por el gobierno y el pueblo tico y están recibiendo comida, techo y apoyo existencial.
En Puerto Obaldía, en una zona de selva tropical cerca de una comarca, las condiciones son muy difíciles. Hay escasez de todo y entre el calor extremo, la lluvia, y los zancudos está latente el peligro de una epidemia de dengue. Y siguen llegando migrantes cubanos desde Colombia en lancha, aunque no en las cantidades de meses atrás.
La solución más indicada al problema es que Costa Rica y Panamá dieran la residencia inmediata a los cubanos, permitiéndoles buscar empleo, movilizarse en sus territorios nacionales libremente y arreglar su destino propio. Podrían muchos de ellos aportar a las sociedades nacionales.
Si no están conformes con quedarse en Costa Rica o Panamá y quieren llegar a Estados Unidos, que busquen ellos como lograrlo.
No es responsabilidad de los gobiernos de San José y Panamá, mucho menos del SICA, resolver este afán de los cubanos de lograr el “sueño americano” en Miami.
Las cancillerías no son agencias de viajes y ya deberían dedicarse a otros desafíos de interés nacional.

Carlos Denton
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