Logo La República

Lunes, 19 de agosto de 2019



EDITORIAL


Si queremos, podemos

| Lunes 27 septiembre, 2010




El incremento de acciones represivas es necesario pero deben acompañarse de empleo, buena educación y salud para que los costarricenses piensen en trabajo y familia y no en delincuencia

Si queremos, podemos

El tema de la inseguridad debe movernos en varios sentidos. Requiere, efectivamente, soluciones integrales que involucran acciones desde diferentes frentes. Para esto se necesitan recursos económicos además de un plan integral.
La presidenta Laura Chinchilla lo ha señalado diciendo incluso que podríamos estar a las puertas de vivir situaciones como las que viven Colombia y México. El Ministro de Seguridad ha planteado un plan. Debemos apoyar las acciones necesarias. Cada costarricense, según su posición, tiene una responsabilidad que cumplir al respecto.
Si hoy no tuviéramos desempleo ni tanta pobreza, si no hubiéramos permitido que se generara un aumento de la inequidad, si estuvieran cubiertas adecuadamente las principales necesidades de la población en educación y salud, si no hubiéramos contribuido al deterioro de los mejores valores, habríamos estado mejor preparados frente a conductas que produjeron descomposición social.
Pero no fue así. Descuidamos todo lo anterior y la descomposición social se produjo y eso es un caldo de cultivo apto para que crezcan otros males y se fortalezca el camino hacia lo que nadie desea.
Estamos justo en el momento de reaccionar, revertir las situaciones antes mencionadas y apoyar las medidas necesarias para que el mal ya presente se corrija. El incremento de las acciones represivas, para devolver la paz a la población, son ahora también necesarias y habrá que aprobar recursos para ello.
Pero no podrán actuar solas. Deberán acompañarse de lo que mejore las condiciones de vida en general para que los costarricenses vuelvan a tener la esperanza puesta en el trabajo, el bienestar de la familia, el goce de la buena salud, la educación como generadora de mejor calidad de vida y no en la delincuencia, como recurso de supervivencia.
Hoy además de vivir en forma globalizada, estamos en lo que algunos llaman la era de la turbulencia. Esta genera grandes incertidumbres y exige decisiones acertadas. Si no lo hacemos como país no lo lograremos tampoco como individuos porque somos pasajeros del mismo barco. De esas decisiones dependerá que nos convirtamos en víctimas de la turbulencia o que, por el contrario, logremos salir airosos aprovechando incluso las ventajas.
Debemos y podemos recuperar la Costa Rica exitosa que tuvimos, poniéndola al día.