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En el seno de un partido político, tener una buena maquinaria electoral no es lo mismo que ser un centro formador de buenos estadistas y dirigentes

Si hay capacidad se justifican los pagos

Sin duda se ha percibido un descontento general por el aumento de salarios propuesto por los diputados para los nuevos legisladores que asumirán pronto funciones.
Es bueno analizar las razones que pueda tener la población para estar en desacuerdo con que los funcionarios de un ente tan importante como es el Primer Poder de la República devenguen un buen salario, ya que aparentemente no debería ser así.
Pareciera que el rechazo no es solo en cuanto al monto como tal, de esos salarios, sino al hecho de que la gente lo percibe como una retribución a un trabajo que no le satisface. ¿pero… por qué no le satisface?
Quienes dan seguimiento a los debates parlamentarios en las sesiones del plenario, que incluso se transmiten por radio, suelen afirmar que hay un grupo de diputados que exponen casi siempre planteamientos inteligentes, defendidos con buenas y serenas argumentaciones, capaces de convencer no solo a sus compañeros sino a muchos de los costarricenses que los escuchen.
Pero también aseguran que el resto generalmente se limita a aprobar o no proyectos de ley de acuerdo con los mandatos de sus partidos y que sus exposiciones suelen ser explosiones a gritos o simples alegatos para perder tiempo que denotan ausencia de buenas ideas y de inteligencia en general. Ya se sabe que quien grita, ofende o insulta suele hacerlo porque carece de buenos argumentos y capacidad para exponerlos.
Quizás lo que requiera nuestro Congreso es elevar la calidad de sus integrantes y eso, indudablemente, es una tarea de los partidos políticos que deben retomar su verdadera función, algo que va mucho más allá de organizar campañas para ganar las elecciones. Tener una buena maquinaria electoral no es lo mismo que ser un centro formador de buenos estadistas y dirigentes.
Devolverle a la política su naturaleza es indispensable en Costa Rica y en cualquier otra democracia, no solo para tener buenos legisladores sino para que mejore todo el espectro de quienes asumen el poder desde los ministerios y demás instituciones del Estado y que estos merezcan buena retribución salarial.
Esta responsabilidad recae sobre los partidos políticos pero si así no ocurre, la sociedad civil lo percibe y reacciona con actitudes de rechazo.
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