Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 6 Febrero, 2017

Los costarricenses debemos tomar medidas frente al debilitamiento, al menos temporal, de la globalización que anuncian las medidas de la administración Trump

Si ves la barba del vecino cortar, pon la tuya a remojar

Las medidas del Sr. presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en sus primeros días de gobierno que ya han afectado a México, deben servirnos como una clara advertencia a los centroamericanos.
Me tocó estar en Morelia, capital del estado de Michoacán, participando en el Foro Gobernanza y Desarrollo Democrático, organizado por el gobierno estatal, durante los días en los cuales el nuevo Presidente de EE.UU. dio la orden para la construcción del muro e insistió en que debía ser pagado por México; inició la política para expulsar inmigrantes ilegales; cerró el ingreso temporalmente a personas de siete naciones mayoritariamente musulmanas; determinó la salida de EE.UU. del pacto comercial del Pacífico, TPP; convocó a la renegociación del NAFTA y continuó sus gestiones para evitar que compañías norteamericanas se establezcan fuera de su territorio.


Estas medidas afectan directamente a los países centroamericanos por sus efectos migratorios y sobre la inversión directa de estadounidenses en nuestros países. Por otra parte, aun si la administración Trump no afecta directamente el tratado de libre comercio de su país con nuestra región, sus medidas de limitación a la globalización comercial causarán, al menos de manera indirecta, efectos perjudiciales a nuestro comercio.
Los costarricenses debemos tomar medidas frente al debilitamiento, al menos temporal, de la globalización que anuncian las medidas de la administración Trump, el Brexit, el crecimiento de los nacionalismos en otros países europeos, y el declive del comercio mundial después de la Gran Recesión.
Somos un país que por nuestra muy pequeña geografía y por su ubicación dependemos grandemente de la apertura comercial. Salimos de nuestra pobreza colonial gracias a la exportación de café y el ensanche de nuestros mercados internacionales siempre ha acompañado a nuestro progreso. Por ello es de interés nacional fortalecernos como aperturistas y buscar resquicios para insertarnos más en el mundo, y así paliar un retroceso de la globalización.
Creo conveniente:
1.- Convocar a los exembajadores en Washington don Jaime Daremblum, don Tomás Dueñas y doña Muni Figueres para que acompañen al embajador don Román Macaya en un esfuerzo por fortalecer las relaciones de amistad con senadores, representantes y otras autoridades en EE.UU. amigas de nuestro país, así como con las cámaras de comercio y centros de investigación y opinión favorables al internacionalismo y la apertura.
2.- Acelerar nuestra incorporación a la OCDE y a la Alianza del Pacífico para facilitar el acceso a mercados alternativos.
3.-Contratar la consultoría del exembajador Ronald Saborío, cuya capacidad y experiencia fortalecería nuestra acción en la Organización Mundial del Comercio.
4.- Que el Gobierno encomiende al Ministro de Comercio Exterior que, junto con Relaciones Exteriores, PROCOMER y CINDE, elabore en un corto plazo una política para intensificar las exportaciones y la atracción de inversiones de China, India, Europa y Suramérica y el Caribe. Así podría continuar disminuyendo nuestra dependencia de Estados Unidos como destino de nuestras exportaciones y como proveedor de inversión directa
Los partidos políticos de oposición y las organizaciones de la sociedad civil deberían prestar todo su apoyo al Gobierno de la República en estas tareas, tan importantes para asegurar el progreso en las actuales circunstancias internacionales.