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Lunes, 14 de octubre de 2019



NOTA DE TANO


Si le tenemos miedo a Nicaragua, por algo será

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 13 junio, 2019

Henry Duarte, a pocas horas de su partido soñado

La Selección Nacional es un negocio redondo para los canales de televisión, los programas de radio tradicionales y para algunos colegas.

Se molestan esos medios si unos pocos nos atrevemos a decir que el fútbol costarricense es de baja calidad, y lógicamente que la Tricolor lo representa a cabalidad.

Cuando la Selección Nacional no juega bien, y eso es costumbre desde hace muchísimo rato, enfocamos las críticas hacia el director técnico de turno y pocas veces decimos que son los futbolistas, por su poca calidad, los que nos llevan a esas mediocres presentaciones. Muchas veces, el director técnico apuesta a uno, dos o cinco jugadores, confía en ellos, les da minutos y oportunidades, pero el bajo nivel de los futbolistas lo condena no solo al fracaso, sino a convertirse en el receptor de los cuestionamientos.

Cuando Tano era un “güila” en la época prehistórica y “mejengueaba” en las canchas de polo en La Sabana, en el Estadio Nacional la Selección le metía nueve goles a Guatemala, seis a Nicaragua, cinco a Honduras y era amo y señor del fútbol centroamericano.

Hoy, a pocos días de enfrentarnos a Niacaragua en la fecha inaugural de la Copa Oro, miles de miles de ticos sienten temor de que la Tricolor no obtenga un buen resultado e incluso algunos temen por una derrota.

¿No es este acaso el mejor parámetro que retrata el bajo nivel de nuestro deporte favorito?

Con todo el respeto para el fútbol nicaragüense, su seleccionado y nuestro querido amigo, Henry Duarte, este juego inaugural que debería ser de mero trámite, pero la Federación de Fútbol lo está inflando y vendiendo como “histórico”, por ser el Estadio Nacional por primera vez sede de la Copa Oro (¿qué ganga?), debería terminar con un resultado contundente en favor de Costa Rica, similar al 5-1 que logró recientemente la Argentina contra los pinoleros.

Igual deben aplastarnos los hermanos nicaragüenses, si la Selección Nacional de béisbol va a Managua a enfrentar a su similar pinolera.

Ese cuento de que en los deportes las distancias se han acortado es justificación de los mediocres, y esperamos no tener que escucharla el domingo, al término del juego de la Tricolor.

Ahora, en ese arroz con mango que se tiene Gustavo Matosas con su nómina, es bien complicado aventurarse a adelantar una alineación, tema que abordaremos en nuestra Nota de mañana.

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