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Ser emprendedor en Costa Rica

Si tiene una buena idea para un negocio y no cuenta con dinero para comenzar, no se desespere, puede haber luz al final del camino

Javiera Gutiérrez M.
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Tener alma emprendedora es un entusiasmo que algunos traen desde pequeños; sin embargo, en cierta medida todos lo podemos desarrollar y trabajar.
En Costa Rica, la tarea de crear una empresa no es tan fácil y menos si uno es joven e inexperto; no obstante, hay quienes lo han logrado y han desarrollado empresas exitosas.
La palabra emprendedor, según el Diccionario de la Real Academia Española, se refiere quien “emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas”, lo cual pone aún mayor énfasis en que lo principal a la hora de comenzar un negocio es hacerse de la idea que no es un camino fácil, especialmente a la hora de conseguir el dinero para la inversión inicial.
En nuestro país, la recién estrenada Ley de Banca para el Desarrollo podría dar un respiro a quienes buscan emprender, aunque las opciones de conseguir el capital inicial para un nuevo negocio aún son relativamente escasas, especialmente si se considera que para conseguir una parte de los ¢47.600 millones del fondo de Banca para el Desarrollo cada emprendedor tiene que concursar junto a los miniempresarios, los pequeños y los medianos.
Por el lado de los bancos privados, en su mayoría no prestan dinero para desarrollar negocios nuevos y para desembolsar el monto requerido piden, entre otras cosas, estados de cuenta de los últimos tres años, los cuales evidentemente no existen si se trata de un proyecto aún no desarrollado.


Opciones ganadoras

Además de posibilidades como la Banca de Desarrollo y el Centro de Incubación de Empresas (del Instituto Tecnológico de Costa Rica), otras opciones que existen para estos potenciales empresarios son los inversionistas privados, que buscan gente con nuevas ideas para invertir. Incluso existen iniciativas que contactan a estos inversionistas con los emprendedores. De esto se trata, por ejemplo, el programa Link, que es apoyado y financiado por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento (CAF) y que a través de Link Inversiones (www.linkinversiones.com) y lo que ellos llaman Red de Angeles Inversores, les dan la posibilidad de conseguir financiamiento a personas con ideas buenas de negocios.
“Los requisitos que debe tener el emprendedor es que su idea sea escalable, una propuesta innovadora y que las personas involucradas estén muy comprometidas con el negocio”, especificó Viviana Arias, de Link Inversiones, quien agregó que hasta este 30 de noviembre se realiza el concurso “Yo emprendedor” (www.yoemprendedor.net), que busca reunir talento e ideas de negocio con innovación para que sean evaluadas y lleguen a formar parte del proceso de selección de Link Inversiones.
En los casos de las empresas conformadas a través de Link, el inversor se hace parte de la junta directiva de la empresa y participa de las ganancias de forma proporcional al capital que aportó.
Por otro lado, en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec) existe el Centro de Incubación de Empresas (www.cietec.org) el cual realiza anualmente el Concurso Nacional de Emprendedores para personas que quieran comenzar un negocio en las áreas de computación y electrónica, de servicios y de productos ecoamigables, pero que necesiten apoyo económico y logístico para comenzar.
Allí, académicos del Tec imparten capacitaciones a los emprendedores seleccionados y los instruyen en materias administrativas y de desarrollo de negocios para que lleven adelante sus empresas.
“Muchos de los que ingresan al CIE son excelentes en las áreas científicas o tecnológicas, pero no tienen conocimientos empresariales y es en este punto que el Centro los apoya”, explica Sofía Mata, del CIE.


Casos de éxito


Además del dinero, lo que se necesita para ser un emprendedor por excelencia son una buena idea y la perseverancia, características que constituyen el denominador común en la mayoría de los casos exitosos de emprendedurismo.
Un caso de estos es Ruta Urbana, una idea de negocio que nació entres tres amigos, dio frutos, pero no fue fácil desde un principio.
Karla Vargas, Juan Carlos Pérez e Iurij Cussianovich tenían un poco más de 20 años y vieron una oportunidad de negocio en la moda de San José; bueno, más bien la vieron en lo que no había de moda.
“Estábamos cansados de las típicas tiendas y de las mismas marcas y vimos que conocíamos mucha gente que tenía el mismo sentimiento”, relata Karla.
Era 2005, estos tres amigos pusieron todos sus ahorros en una cuenta, juntaron la plata para el depósito y el arriendo del local y para comprar la primera colección.
“Había días completos en que no venía nadie. Uno que otro amigo a saludar, pero no era mucho lo que vendíamos porque nadie nos conocía y la calle en la que estamos no es de mucho paso”, recalca Juan Carlos, quien estudió administración y se encarga de las finanzas del local.
Luego de tres años de reinvertir lo poco que ganaban, estos tres amigos ahora sienten que su negocio está consolidado y su éxito se lo atribuyen a la dedicación que han tenido y al “boca en boca” de los clientes que los ha puesto entre las mejores tiendas de ropa urbana del país.
“No fue fácil. Hay que tenerle amor a su idea”, destaca Karla.
Otro de estos casos de “necedad” por hacer negocio es la de los hermanos Pablo y Christian Marín, propietarios del grupo 4tro del cual es parte la página de entretenimiento www.publicitycr.com.
Estos dos muchachos, de 28 y 24 años, siempre estuvieron muy relacionados con el diseño y la publicidad ya que su padre tiene una agencia publicitaria.
“Antes de la página ya trabajábamos en mercadeo de fiestas y eventos en locales nocturnos, pero cada uno por separado y muchas veces en lugares que eran competencia”, relata Pablo, quien asegura que a veces llegaba a la casa a trabajar a escondidas para que su hermano no se enterara de la nueva estrategia de la competencia.
“Llegó un día que nos aburrimos de estar en esas y dijimos: ¿por qué no trabajamos juntos? Y aquí estamos”, relató Christian.
Así fue como en diciembre de 2006 lanzaron la Publicitycr.com, la cual nació con tan solo $20.
Ahora, dos años después, lo que era solo una página para promocionar eventos, es una ciudad digital diseñada con la última tecnología en 3D y una de las más importantes plataformas de la vida social del país. Además, forma parte del holding 4tro junto a otras tres empresas: 506pixeles (diseño, publicidad y mercadeo), Ese Eme Ese (mensajería y mercadeo digital) y DDD (diseño y producción de vídeos).
Incluso ya están en conversaciones para lanzar la franquicia de Publicity World Wide Web y al parecer los próximos pasos serían Guatemala y El Salvador, según adelantaron los hermanos Marín.
El caso de Biotech, una empresa de asesorías y estudios en fitopatología, es también una muestra de la perseverancia y el deseo de emprender.
En este caso fueron tres conocidos del mundo de la biotecnología y la agronomía que se juntaron con la idea de llenar el vacío que había de un laboratorio de diagnósticos de calidad y soluciones de enfermedades en cultivos agrícolas.
Así fue como la biotecnóloga Lizzy Retana, quien ya había creado otra empresa llamada Innovaciones Biotecnológicas (IB), se unió a Gilberto Masís (agrónomo) y a Erwin Gamboa (biólogo) para formar lo que hoy en día es Biotech.
“Todos trabajábamos por nuestro lado y vimos que luego de la muerte del fitopatólogo Edgar Vargas, esta área había quedado sin un laboratorio de calidad que apoyara a la agroindustria. Por eso comenzamos a hablar y a madurar la idea, hasta que la presentamos al CIE del Tec”, relata Gilberto Masís.
La ventaja de Biotech era que contaba con la experiencia de Lizzy Retana en el desarrollo de empresas, pues ella ya había estado en el CIE con otro proyecto y ya era sujeto de crédito.
“Así Lizzy pidió un préstamo en el banco y nosotros pusimos nuestras partes al vender propiedades que teníamos. Al final vendimos todo lo que teníamos. No ha sido nada fácil”, subrayó Masís.
Biotech lleva un año en desarrollo en el CIE y está todavía en un proceso de crecimiento. “Ahora lo que queda es afianzar el negocio y seguir creciendo”, concluyó Masís.
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