Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 23 Agosto, 2011


TROTANDO MUNDOS
Sentido Común

“Sí quieres recortar la corrupción, recorta el Gobierno”. Ya en un artículo en la revista Business Week de diciembre del 95, el laureado Nobel Gary S. Becker manifestaba una verdad de Perogrullo, agregando que “nueva evidencia de la corrupción de los políticos se da constantemente.” Afirmaba que “no había una bala mágica para resolverla”, pero que la situación mejoraría sustancialmente sí “los gobiernos fueran MAS PEQUEÑOS (las mayúsculas son nuestras), más democráticos y manejados empresarialmente.” Lamentablemente, ninguno de los gobiernos de las últimas décadas tiene ese perfil ni le ha entrado en serio a esta idea.
Sí además se ataca la sub-ejecución del presupuesto de los ministerios y, sobretodo, de las instituciones autónomas y los municipios, como lo recomendó el PUSC y lo hacen en Suiza, no habría entidad que no cumpliera con sus obligaciones. En ese país quien no ejecuta su presupuesto en el año respectivo, al año siguiente solo recibe un monto adecuado al que logró ejecutar, ergo, más pequeño.
Sí además se mejora la recaudación sin cambios legislativos, como lo hicieron en la Administración Pacheco, talvez no habría que pensar en gravar más la golpeada producción mientras las nubes del firmamento financiero mundial sigan de color negro y la cosa no mejore de verdad.
Regar la especie de que el sector productivo adversa nuevos gravámenes tampoco pinta el cuadro verdadero. Cuando el país ha necesitado, ese sector, que además le da de comer al mayor número de trabajadores del país y a sus familias -por mucho- siempre se ha elevado a la ocasión ante las necesidades nacionales. Pero el estoicismo tiene su límite cuando el gobierno, cual hijo pródigo, vive muy por encima de sus necesidades, despilfarra sin contemplaciones y, además, se deja robar.
Por muchos años el sector productivo le ha pedido a los gobiernos que le entren duro a reducir el tamaño del gobierno y a contener el gasto. Los presupuestos sub-ejecutados y la superabundancia de puestos nuevos innecesarios confirman a gritos que hay mucho espacio para eso.
Un estado más pequeño sería lo ideal. La Caja, menos esos 11.000 nuevos, menos otro tanto, dejando a los que sí trabajan y no se incapacitan injustificadamente que son los menos, talvez podría dar muestras de vida otra vez. Pero alto, no se tome esto como un endoso a un sistema que consideramos obsoleto, como lo hemos reiterado, sino como ejemplo del amplio espacio que hay para reducir el volumen del gobierno en muchas entidades.
Cuando éramos jóvenes estudiantes universitarios en Ciencias y Letras, en Costa Rica los impuestos de aduana o derechos de importación del licor eran impresionantes. Nadie bebía whiskey, o así parecía, porque nadie bebía whiskey importado por la aduana. Casi todo era de contrabando y éste era de historia. Cuando finalmente un Ministro de Hacienda tuvo la genialidad de bajar los aforos, el significativo aumento en la recaudación marcó un hito. Claro, después vinieron los que, ignorantes de esa historia, llegaron a la newtoniana conclusión de que sí con aforos bajos era así, como sería subiéndolos, y en ese ir y venir hemos estado…
Enemigos manifiestos del fumado, no obstante coincidimos con al Diputado Víquez en sus afirmaciones. Nos oponemos a los mecanismos fiscales como medio de intentar reducirlo porque eso no funciona. En la Unión Soviética el contrabando de cigarrillos era monumental a pesar de los controles militares. En Costa Rica el precedente de contrabando es histórico y el daño que se hará a los empleadores posiblemente deje a muchas personas sin trabajo.
No hay como tratar de reinventar la rueda para no llegar a ningún lado.

Lic. Humberto Pacheco
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