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Sensu, camino al éxito

Los restaurantes Sensu son un ejemplo en la implementación de buenas prácticas de negocios

Encontrarse con una organización que esté comprometida con hacer las cosas bien, tomando como base las mejores prácticas de negocios, es más frecuente cada día, pero no tanto en el mundo de los restaurantes, aunque le parezca esta apreciación difícil de creer.
Sucede que muchos son independientes y sus propietarios sencillamente vienen de la práctica y no de la teoría académica; excepción desde luego son las cadenas internacionales de mucha experiencia, que conocen las fórmulas del éxito y en estas no hay secretos, siempre y cuando el producto no sea un “viaje de ego”. Los restaurantes Sensu (comida japonesa occidental) son dignos de observar y les vaticino un progresivo avance en todos los sentidos, pues son un ejemplo en la implementación de buenas prácticas de negocios.
El señor Manuel Burgos, quien es candidato al doctorado en administración de empresas, adquirió hace tres años el negocio.
Verdaderamente da gusto enterarse de estas excelentes iniciativas de clase mundial de las cuales algunos han hablad
o en el pasado de forma no interesada, pues les parece un “camino cliché” que se aleja de la individualidad o diferenciación, cuando es todo lo contrario, es crear una plataforma sólida para que esa misma diferenciación pueda nacer fuerte y crecer con seguridad en medio del vendaval económico que ya comenzó y que amenaza con ponerse peor. Sensu cumple con las prácticas de éxito, establecimiento de la misión, la visión, los valores definidos, un manual de familiarización, pero sobre todo, con férrea determinación y convencimiento de que esto funciona, que es al final el ingrediente principal, la dirección y liderazgo consistente que quiebra cualquier voluntad mediocre en contra que también resultan ser consistentes y persistentes en las organizaciones.
La dirección de Sensu, bajo la batuta del señor Burgos, ha establecido un plan estratégico para los próximos años y ha identificado siete áreas sensibles en las cuales concentrará su atención, no es casualidad que estas áreas se desprendan de la filosofía que se lee en su misión y visión expuestas al público en un tríptico.
Nada queda al azar, desde el servicio al cliente, técnicas de manipulación de alimentos, reciclaje y certificaciones relacionadas con otras prácticas para la conservación del medio ambiente y los recursos naturales, hasta procesos internos que maximizan la productividad y el ahorro responsable sin afectar la calidad.
No hace falta hablar, pues, esta vez de la comida ni el menú, que sabemos es excelente y será todavía mejor, pues no hay manera de equivocarse si se aplican buenas prácticas consistentemente y se está en contacto con el cliente para anticipar sus necesidades y hacerlo sentir como en casa.

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