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Viernes 7 Octubre, 2011


Sensibilidad social

Uno de los rasgos de los seres humanos es su relación con sus semejantes, que se considera como la sensibilidad social, una actitud que procura el bienestar de sus congéneres.
Este sentimiento va estrechamente asociado con las filosofías político económicas de los gobiernos y en la práctica varían según el modelo escogido por los políticos de turno. Los gobiernos de pensamiento neoliberal promueven un Estado reducido a su mínima expresión y cumpliendo únicamente aquellas actividades en las que nadie está interesado o no se pueden delegar, como la seguridad, alcantarillados y otros. Por otro lado, filosofías políticas de corte social promueven la participación estatal en diversas actividades en procura del bienestar y toman medidas que algunas veces se definen como “intervencionistas”.
¿Cuál debería ser el punto perfecto? Quizá analizando nuestro desarrollo tomemos algún modelo. En la Constitución de 1879, el Artículo 50 decía: “Las acciones privadas que no toquen el orden o la moralidad pública, o que no producen daño o perjuicio de tercero, están fuera de la acción de la ley”. Se disponía que el modelo de pensamiento liberal del Estado no le permitía hacer nada que regulara o delimitara las “acciones privadas”. Se excluía al Gobierno en la toma de acciones en beneficio de sus habitantes. Eran tiempos difíciles, no había legislación social ni se protegía a los trabajadores.
En la Administración 1940-1944 se dio un cambio trascendental a esta filosofía política con la Reforma a la Constitución de 1871 y se mantuvo en la Constitución en 1949. La Reforma estableció: “De las Garantías Sociales”, Art. 51: “El Estado procurará el mayor bienestar de los costarricenses, protegiendo … y organizando y estimulando la producción y el más adecuado reparto de la riqueza”. A partir de aquí se estableció el modelo social reformista; se dispuso que el Estado no solo organizará y estimulará la producción sino que procurará un adecuado reparto de la riqueza.
Estas ideas se fueron desarrollando y logramos forjar un país diferente al resto de los del área. Nació una gran clase media colmada de satisfacciones y un régimen de salud que muestra indicadores propios de países desarrollados. Estas medidas evidencian la gran sensibilidad social de nuestro pueblo; actitudes y valores que heredamos y aprendimos que nos crearon una identidad propia, llenos de optimismo y como dicen los estudios recientes, muy felices.
Pero con el resurgimiento de las políticas neoliberales todo se ha ido borrando, con un Partido Liberación Nacional que insiste en privatizar nuestras instituciones y reducir el tamaño del aparato estatal para regresar al modelo imperante en 1940.
Ahora, el más grande de nuestros logros históricos, la Caja Costarricense de Seguro Social, se ve seriamente amenazada. Es hora de unirnos en defensa de nuestra institución insigne y levantar nuestras voces en su defensa.

Alfredo Blanco Odio
Estadístico Abogado
Doctorado en Estudios Latinoamericanos