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Paquete de auxilio debe recibir visto bueno de la Cámara de Representantes el viernes
Senado de Estados Unidos aprueba rescate financiero

Wall Street cerró casi sin cambios a la espera de acontecimientos en el Capitolio


Washington
EFE

El Senado de Estados Unidos aprobó ayer un plan de rescate financiero de $700 mil millones, que contiene un gran paquete de medidas dirigidas a ablandar a sus detractores en la Cámara de Representantes.
Con 74 votos a favor y 25 en contra, los senadores, entre ellos los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain, aprobaron el plan, cuando faltan 34 días para los comicios generales y la economía figura como tema dominante.
Después de un fracaso espectacular, el plan de rescate financiero de $700 mil millones encontró una segunda vida el miércoles, y se encaminaba al cierre de esta edición, a ser aprobado por el Senado de Estados Unidos y ganando terreno en la Cámara de Representantes, donde la oposición conservativa parece suavizarse.
Los senadores llenaron el plan de auxilio con recortes tributarios y otros “endulzantes” para la derecha e izquierda, esperando que esto ayudara a asegurar la aprobación de la Cámara Baja el viernes, pocos días después de que los congresistas rechazaran una versión anterior, hundiendo los mercados de valores alrededor del mundo.
La medida no ha causado el mismo escándalo en el Senado, donde los candidatos de ambos partidos, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, realizan esfuerzos por lograr un voto positivo de la Cámara Alta. Esto enviaría el paquete de regreso a la Cámara de Representantes donde el proyecto necesitará ganar 12 votos más de los obtenidos en la votación del lunes.
Los líderes de ambos partidos así como vatios economistas han dicho que el Capitolio debe aprobar rápidamente alguna versión del plan para que los créditos vuelvan a ser accesibles y alejar la sombra de un potencial desastre económico nacional.
“Esto es lo que necesitamos hacer ahora para prevenir la posibilidad de que la crisis se vuelva catástrofe”, dijo Obama en el Senado.
En Misuri, antes de volar hacia Washington, McCain dijo que “si no actuamos, el engranaje de nuestra economía se desajustará”.
En la Casa Blanca, el presidente George W. Bush dijo que “es muy importante que los miembros del legislativo tomen este plan con mucha seriedad”.
La oposición de los republicanos en la Cámara de Representantes parece estarse relejando después de que el Senado añadió $110 mil millones en recortes tributarios para negocios y la clase media, así como una provisión para subir de $100 mil a $250 mil, los depósitos sobre los cuales el estado asumirá la garantía.


A la expectativa

La Bolsa de Nueva York inauguró ayer el cuarto trimestre del año con una inusual calma tensa, tras dos días de locura al comienzo de esta semana en los que Wall Street vivió la mayor bajada de su historia y, luego, una de sus más pronunciadas subidas.
Dado que los senadores estadounidenses no votaron el famoso y cuestionado plan de rescate financiero diseñado por Washington hasta después del cierre del mercado, los inversores optaron por poner ayer el modo “stand by” y entretenerse con pequeños movimientos que dejaron un volumen de contratación menor de lo habitual.
El Dow Jones de Industriales, el principal índice de Wall Street, cerró con una bajada mínima del 0,12% respecto al martes, en línea con lo ocurrido en la mayoría de los mercados financieros.
Nada que ver por tanto con los dos primeros días de la semana, en los que se produjo un “lunes negro” en toda regla, con el colofón de la mayor caída en puntos en la historia de Wall Street.
La negativa de la Cámara Baja de Estados Unidos a aprobar el plan de rescate se conoció en la recta final de aquella sesión y precipitó unas pérdidas que previamente ya estaban siendo muy abultadas.
Porcentualmente, la última vez que se contabilizó una caída tan fuerte del Dow Jones fue el día en el que se retomó la actividad bursátil después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El martes, el Dow Jones de Industriales rebotó y registró la tercera mayor subida de su historia, para recuperar dos tercios de lo perdido en la sesión anterior y contagiar ese optimismo al resto de los mercados.
Concluía así el tercer trimestre del año, en el que ese índice ha caído el 4,5%, así como los nueve primeros meses del año, periodo en el que ha perdido casi una quinta parte de su valor (-18,9%).
Las autoridades estadounidenses, y más si cabe las del resto del mundo, esperan que el famoso plan de rescate se apruebe esta misma semana y consiga insuflar algo de optimismo al último tramo de este aciago año financiero.
Aunque en los mercados existe un cierto escepticismo sobre la posible eficacia del plan, la mayoría de los analistas cree que la compra de la deuda lubricará un sistema crediticio congelado por la falta de confianza entre bancos.
Además, muchos consideran que incluso podría tener un efecto placebo, capaz, por propia sugestión, de levantar los ánimos de los inversores y elevar la confianza de los mercados, claves ambas para que la bolsa recupere la senda alcista.

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