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Jueves 19 Junio, 2008

Columna invitada: German Retana
Selección: Reencuentro con la confianza


Cuando aumenta la tensión, baja la tolerancia; el riesgo de perder siempre está presente, eso incrementa la presión sobre los protagonistas y la ansiedad en los observadores. Luego de un año sin victorias el factor mental se vuelve crucial en la Selección Nacional de Fútbol y de su buen manejo depende que emprendamos con confianza el camino a Sudáfrica 2010.
¿Qué acciones convendrían en este momento con respecto a este factor? En primer lugar, jugadores y cuerpo técnico necesitan separar los aspectos no favorables que dependen estrictamente de ellos de los que dependen de otros. Es poco lo que pueden hacer sobre lo externo; por lo tanto, su energía debe enfocarse en el análisis de lo interno, de lo que pueden controlar, en la identificación de las pequeñas o grandes “enfermedades” que están afectando la “salud” del equipo.
Ese diagnóstico realista y veraz será la plataforma de despegue. La calidad de desempeño de una organización la determina la calidad de diálogo que existe entre sus miembros. El realismo evita males tales como: negación de lo evidente, temor a expresar desacuerdos, divisiones solapadas, complacencia con explicaciones superficiales, falta de una sólida integración y desigualdades en compromiso. La retroalimentación franca y mutua entre el cuerpo técnico y los jugadores es crucial en este autoexamen, que también incluye reconocer todo lo positivo que ya el equipo posee. El mejor talento nacional está allí, lo que procede es reducir interferencias internas que impiden que este brote en grande y se despliegue con contundencia.
El segundo paso es la definición de una identidad y visión de equipo. ¿Cómo deseamos vernos al concluir esta eliminatoria? ¿Cómo evidenciaremos esa ilusión en cada partido, en cada minuto de juego y en cada metro cuadrado? En el proceso hacia el Mundial 2002, por ejemplo, teníamos la visión de mejorar en todos los aspectos, partido a partido, para ser el primer equipo de CONCACAF clasificado y en el primer lugar. ¡Y lo hicimos! Nos comprometimos a luchar para ganar de visita y de local. Triunfamos en México, Honduras, Jamaica, Trinidad y Tobago. ¡Y juntos logramos ser el país con mayor crecimiento en el ranking de FIFA en el 2001!
La identidad consiste en definir las reglas de oro obligatorias: los valores. Sin ellos, los comportamientos son impredecibles. Si se pacta jugar con coraje, confianza, respeto, servicio al equipo, y ambición, nadie estará exento de semejante responsabilidad y los aficionados sabrán que los jugadores “se partirán el alma” por la camiseta.
La brecha entre la realidad actual y la visión deseada determina la magnitud del tercer paso, la acción, que es el trabajo integrado y permanente entre lo técnico, lo físico y lo mental. Esto fortalece la confianza en el sistema de juego, el sentimiento de pertenencia, la agresividad con inteligencia emocional y la máxima concentración en darse por el equipo, en ganar.
Mientras haya humildad para aprender y desaprender, la adversidad se convierte en parte del camino al triunfo. El escritor W. Jolley dice que las caídas nos preparan para un éxito aún mayor, si las convertimos en retos que debemos asumir con una actitud de cambio, sin la cual no es posible crecer. Mejorar la aptitud toma tiempo, pero rectificar actitudes para ser un verdadero equipo requiere un minuto, pues es una decisión.