Seis propuestas bajarían combustibles
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Gasolinas y diésel mantienen precio elevado, pese a que se podrían tomar varias medidas para reducirlo
Seis propuestas bajarían combustibles
Recope acumuló a diciembre pasado ¢62 mil millones en utilidades
Gasolinas tendrán un aumento de ¢54 por litro para el próximo mes
Pensar en una reducción en los combustibles, en momentos en que el precio internacional está subiendo, parece a primera vista una locura.
Sin embargo, no es necesario internarse en el Hospital Psiquiátrico para encontrar opciones cuerdas, de modo que el consumidor final no sienta que la manguera de la estación de servicio se convierte en una aspiradora de dinero, cada vez que llena el tanque de su carro.
En las últimas semanas diferentes sectores han planteado la discusión sobre si se debe variar el actual esquema de fijación de precios utilizado por la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) y la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) para crear competencia entre las distintas estaciones de servicio que operan en el país.

Si bien la Autoridad detuvo este plan mientras lo analiza a profundidad los efectos que pudiera tener en los consumidores, existen criterios de diversos actores relacionados con el sector que coinciden en que la fórmula actual debe cambiar.
El principal problema que tiene el actual esquema es que Recope toma en cuenta precios de referencia que no son los reales a los cuales adquiere el producto. Asimismo se le achaca una gran lentitud a la Aresep por el tiempo que debe pasar para aplicar rebajas o alzas, debido a la obligación de efectuar audiencias públicas.
Aunado a ello, existe la queja sobre el peso que tienen los impuestos en el precio final, de alrededor de un 50%, lo cual ha llenado las arcas del Estado y representado para Recope utilidades por ¢62 mil millones a diciembre pasado.
“De igual o mayor importancia son las para mí excesivas utilidades que Recope está obteniendo como producto de los mecanismos o fórmulas que la Aresep implementa, por ser violatorias al principio de servicio al costo claramente definido y establecido en la misma Ley de la Aresep”, argumentó Leonel Fonseca, ex regulador general.
“¿Es justo, legal y conveniente que con niveles tan grandes de ganancias o utilidades se nos aumenten los precios de los combustibles tan acelerada y continuamente?”, agregó el ex regulador.
Para los representantes de las estaciones de servicio, lo ideal sería una reducción en los impuestos; sin embargo están conscientes de que esta es una de las últimas opciones que tomaría el gobierno debido a la gran fuente de ingresos que tiene.
No obstante, avalan que se discutan opciones como la eliminación de distorsiones al mercado, que Recope haga los reajustes de acuerdo con los precios reales en que compra el crudo y sus derivados o que haga una fijación más periódica, de acuerdo con Antonio Galva, presidente de la Asociación de Empresarios del Combustible.
Por su parte, en la Cámara de Industrias han abogado por que la Autoridad Reguladora incorpore aspectos como la eficiencia operativa de las empresas en las fijaciones tarifarias, tal y como comunicó Marco Fernández, durante el último Congreso Energético.
Actualmente el litro de las gasolinas supera los ¢600, y el diésel está por llegar a esa cifra, en momentos en que se teme una nueva oleada al alza debido a la incertidumbre política que viven países productores como Libia. De hecho, la Aresep ya avaló un aumento de ¢54 por litro para el próximo mes.
A raíz de ello, LA REPUBLICA realizó un análisis en el cual resumió las diferentes fórmulas y mecanismos aplicados en otras naciones de la región centroamericana, en los cuales los precios son menores a los expedidos en el territorio nacional.
Luis Valverde
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