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Programa del Instituto Costarricense de Turismo reconoce el respeto al entorno social y natural
Seis hoteles obtienen certificado de sostenibilidad
- Hoy 144 empresas cuentan con algún grado del certificado y nueve de ellas con la máxima categorización

Daniel Zueras
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Costa Rica se puso a la cabeza del turismo sostenible y no va a dejarse adelantar fácilmente.
Para esto cuenta con un elemento que da confianza en esa materia al visitante: el Certificado de Sostenibilidad Turística (CST) que entrega el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y que califica de uno a cinco puntos simbolizados por medio de hojas, siendo cinco la valoración máxima.
Esto se viene aplicando desde 1997 y la última evaluación tuvo lugar el 18 de enero. Desde entonces, seis hoteles (Villa Blanca, Harmony, Albergue Fincarosa Blanca, Casa Corcovado Jungla Lodge, Lapa Río y Sí Cómo No), y tres agencias (Horizontes, Actuar y Simbiosis) tienen la máxima calificación, que corresponde a las cinco hojas.
El CST va más allá del turismo verde del medio ambiente. También tiene que ver con la relación de la empresa turística con su entorno social más inmediato.
“El certificado incluye la parte humana”, como “el respeto a los valores, a las costumbres, a la relación con la comunidad, la creación de empleo local…”, subraya María Amalia Revelo, subgerente del ICT.
Costa Rica fue pionera desde el gobierno en la implementación de la responsabilidad social como eje, años antes de que se empezara a hablar de ella como un valor agregado para las empresas. “Existen modelos similares en el exterior, pero son privados y el CST está muy reconocido por ser estricto, transparente y auténtico”, dice Revelo.
Uno de los certificados es el hotel Aurola Holiday Inn, en pleno centro de San José. Con cuatro puntos (hojas) de sostenibilidad es el de mayor rango del CST en la capital del país. “El hotel se unió a los esfuerzos del ICT en su labor de convertir al sector turismo con operaciones responsables con el medio ambiente y de apoyo a las comunidades”, expresó Laura Arguedas, consultora en gestión sostenible que trabajó en la implementación de la CST en el Aurola.
Este hotel tiene tres programas con el barrio: ayuda en el mantenimiento del parque Simón Bolívar, desarrolla el proyecto “Cuadra”, que colabora con la eliminación de desechos y limpieza de la zona, y coordina talleres sobre gripe A para trabajadores y vecinos.
“Muchos países hablan de la naturaleza, pero no protegen a su gente”, comentó Revelo, para quien “este programa impacta en la comunidad y el desarrollo sostenible se convierte en una realidad”.
En el ramo de agencias de viajes, Simbiosis Tours, especializada en Turismo Rural Comunitario, es una de las tres que tienen la máxima calificación. “Es importante para nosotros. Cada vez la piden más los clientes”, comentó Dayana Amador, coordinadora de calidad y sostenibilidad de Simbiosis.
El turista, cada vez más consciente, “más inteligente”, busca en Costa Rica un modelo distinto al de otros lugares del mundo, aseveró Amador.
La semana pasada, un equipo del canal televisivo digital estadounidense Live Well, de la corporación ABC, estuvo grabando en proyectos turísticos sostenibles con cuatro y cinco hojas.


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