Enviar

Resaltan en las agrupaciones políticas las estrategias y tácticas de carácter electorero, pero carece el país de un inteligente plan para el bien común

Se olvidaron de su deber

Cuando la clase política se concentra principalmente en obtener el poder, olvidando la naturaleza de su deber, las consecuencias pueden ser graves.
Veamos un caso denunciado por este medio hoy. “La existencia de más de un centenar de privilegios y pluses salariales genera que la planilla gubernamental engruese. En tan solo cuatro años creció más de un 50%.”, dice una nota.
Esto ocurrió porque los jerarcas de algunas instituciones nombrados en su momento por el Ejecutivo como personas de su entera confianza firmaron acuerdos otorgando a sus trabajadores condiciones laborales de privilegio que el resto del país debe financiar con impuestos y tarifas de servicios públicos.
Al repartir las administraciones de ese modo por medio de sus jerarcas dineros públicos, en detrimento del resto del país, se pone en evidencia un desinterés por la verdadera razón que debe llevar al poder, como decíamos al inicio: actuar para el bien común.
Suele, con no poca frecuencia, culparse de esos privilegios a los trabajadores o a las organizaciones que los representan, dejando de lado el papel fundamental jugado por el superior que aprobó con su firma el acuerdo y muy especialmente, el hecho de que esa persona fue nombrada por el gobierno.
Es clara pues, la responsabilidad de la clase política en este asunto que hoy tiene al país ante una seria coyuntura que resolver.
Baste un ejemplo para ver lo que se ha hecho y se sigue haciendo. Mientras el discurso oficial desde hace muchos años viene diciendo que lo más importante es la educación, la nota que hoy publica este medio sobre el tema que nos ocupa dice que “un profesional de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos tiene un salario base del doble de alguien con las mismas características en el Ministerio de Educación”.
La Contraloría General de la República, en cumplimiento de su deber, descubrió que en general “hay disparidades salariales irrazonables y desproporcionadas, las cuales oscilan entre el 225% y el 614% del salario reconocido para algunos funcionarios”.
Esta mala administración que soportamos desde hace ya muchos años, evidente además por otros hechos presentes día a día en la prensa, nos demuestra la falta de interés de la clase política nacional con respecto a eso que llamamos el bien común y el buen rumbo del país.
Resaltan en las agrupaciones políticas las estrategias y tácticas de carácter electorero, pero carece el país de un inteligente plan para el bien común y para una mejor calidad de vida de todos los costarricenses.
Ver comentarios