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Se realizó el esfuerzo para la apertura al libre comercio pero no se adecuó el sistema educativo para aprovechar las oportunidades de trabajo de calidad que llegarían

Se desaprovechan oportunidades

Si en otra época Costa Rica contó con gobernantes que tomaron decisiones trascendentes para elevar el grado de educación de su población y para que esta llegara a más personas, hoy pareciera que enfrentamos la situación contraria.
Se realizó el esfuerzo necesario para que el país tuviera una apertura al libre comercio pero no se puso el mismo empeño en tomar las medidas para que el sistema educativo diera la formación en las profesiones y oficios que permitirían a los costarricenses acceder a los empleos de calidad que la apertura podría generar.
El panorama que plantea un reportaje de este medio hoy, indica que muchos de dichos empleos probablemente serán aprovechados por extranjeros. Por ejemplo, según se informa, existe un faltante de profesionales y técnicos en telecomunicaciones.
Se presume que este sector de la economía necesitará entre 12 mil y 15 mil trabajadores. La apertura de empleo de calidad que deseábamos. Sin embargo, ni las universidades ni los institutos o colegios técnicos ofrecen hoy el currículos necesario para atender ambos sectores.
Esto es, una vez más, falta de planificación. Se impulsó la apertura y no se implementó a tiempo la educación para que los costarricenses estuvieran en condiciones de aprovechar sus beneficios en materia de empleo calificado.
Estas son estrategias y medidas que no pueden dejarse al azar. Si se hace, el mercado crece y algunos obtienen beneficios pero esto no necesariamente se traduce en una mejor calidad de vida de la población en general.
Debió trazarse una estrategia nacional en coordinación con las universidades y colegios técnicos públicos y privados y una adecuada y amplia difusión en la población para que los interesados acudieran a recibir la capacitación que los colocaría en posición de acceder a los nuevos puestos de trabajo que se abrirían.
Eso, realizado a tiempo, hubiera sido parte de la tarea de gobernar un país con la visión suficiente para que sus habitantes encuentren en el desarrollo sus oportunidades.
Pero no se hizo oportunamente. Primó la falta de planificación y dirección y hoy probablemente se pierdan muchas de las oportunidades anunciadas y esperadas.
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