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Martes, 20 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


¿Se agota la producción nacional?

David Gutierrez [email protected] | Martes 02 septiembre, 2014


Necesitamos fuertes incentivos y facilidades para la producción nacional y la creación de nuevas empresas


¿Se agota la producción nacional?

Costa Rica ha sido altamente exitosa en incorporarse a la economía global y atraer la inversión extranjera, y el aporte de esta es innegable, incluyendo miles de empleos, tecnología, conocimiento y mejores prácticas.
Además de generar riqueza para el país, ha permitido a miles de costarricenses mejorar su vida profesional y personal.
El país ha privilegiado a las empresas extranjeras que vienen a invertir al país y a las empresas exportadoras, otorgándoles una serie de importantes incentivos, facilidades y beneficios. A su lado, Cinde y Procomer son “ángeles de la guarda”, que las protegen y acompañan para que sus operaciones sean lo más eficientes posibles. Enhorabuena, ambas instituciones han llevado a cabo un excelente trabajo.
Lamentablemente, el empresario nacional no recibe facilidades ni incentivos similares, y este sector está cada vez más agobiado con leyes, obstáculos y regulaciones que encarecen la producción, reducen su competitividad y dificultan poder crear nuevas fuentes de empleo.
La producción nacional de bienes y servicios representa más del 65% del PIB, con más de un 95% de empresas pymes; de las cuales el 74% corresponde a microempresas, es decir, que tienen menos de 15 colaboradores.
Por otra parte, las empresas grandes del país emplean un 54% de la fuerza laboral, seguidas por las pymes agrícolas, con un 20%; y las empresas medianas, con un 14%.
Si bien debemos continuar con el buen trabajo que se ha hecho para atraer inversión extranjera e incentivar las exportaciones, también debemos tener claro que necesitamos fuertes incentivos y facilidades para la producción nacional y la creación de nuevas empresas.
Este rol le corresponde al Ministerio de Economía, Industria y Comercio, pero desde hace muchos años su trabajo no ha sido el que requiere nuestro país y vemos que el empresariado local recibe cada vez mayores maltratos del sector público, por medio de más obstáculos y regulaciones.
La cantidad y complejidad de los trámites para cada permiso aumentan y demandan más tiempo. Las ventanillas —supuestamente únicas— no funcionan y la coordinación entre las instituciones y de estas con las municipalidades es cada vez más deficiente. El acompañamiento y la política de apoyo al empresariado local han sido insuficientes. Además, no se aprueban las reformas que el sector necesita, como la de flexibilidad laboral y muchas otras.
Irónicamente, pareciera que nadie escucha a los que más trabajo proporcionan…
De igual forma, el gobierno podría pensar en crear zonas económicas especiales (ZEE), que funcionarían como zonas francas para la producción local, por medio de las que se incentivaría la atracción de inversión local en regiones alejadas del Valle Central, que necesitan recursos, empleo y actividad económica, por medio de la creación de “polos de desarrollo”.
Ya varias empresas nacionales se han llevado sus operaciones a Nicaragua, no solo por ser un país más barato, sino, paradójicamente, más amistoso con el empresariado.
¿Queremos que otras se marchen pronto?

David Gutiérrez Swanson

[email protected]