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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Se requieren heroísmo y transparencia

Carlos Camacho [email protected] | Martes 07 agosto, 2018


Se requieren heroísmo y transparencia

Es muy penoso, sin duda alguna, iniciar una semana en la que el abrebocas es el anuncio de la necesidad de una solicitud de presupuesto extraordinario, por la suma de ¢600 mil millones, equivalente a 1.000 millones de euros o $1.100 millones. Un pequeño desajuste que de pronto sorprende a propios y extraños en el Ministerio de Hacienda, esto requiere heroísmo y honor al básico valor de la transparencia en la gestión pública y la rendición de cuentas claras a los contribuyentes.

Requiere heroísmo para afrontar con valentía y con muchísima pena, la desfasada información que se le olvidó a la administración anterior informar, de este faltante para urgentemente atender la deuda interna del país. Hay que enfrentar las consecuencias, no podemos como país dejar de pagar lo que se deba, pero sin duda, no es de recibo que esto sumado a una larga lista de irregularidades financieras en el Estado costarricense, queden simplemente impunes o sin al menos una clara explicación, sin esconderse en la cobija de las redes sociales, no es de recibo que quien fuera Vicepresidente de la República, Ministro de Hacienda y coordinador del equipo económico de la administración Solís Rivera, sea tan poco coherente con sus valores generacionales y como si de lo que se tratara fuera de una cosa menuda, se limitara a referirse al asunto por medio de una red social como Facebook, es muy moderno, es muy de moda, pero, en materia de rendición de cuentas y transparencia no se oculta detrás de la cortinas de las redes sociales, hay que dar explicaciones claras al país, dando la cara, ya que a quien más se le dio —en este caso los títulos eran muchos— más se le ha de pedir.

Repito, no se trata ahora de una manera blandengue dejar de honrar las deudas que tenemos, hay que hacerlo, ya que es como cuando se ha pedido prestado y se ha gastado en banalidades, no se puede dejar al acreedor como el malo de la película por haber prestado a consumidores irresponsables, en este caso un Estado costarricense que sigue despilfarrando recursos como si de gobernar Jauja se tratara.

A la Asamblea le corresponde hacer dos cosas con este asunto, primero aprobar el presupuesto a la brevedad, si no queremos empeorar nuestros decrecientes niveles de calificación de deuda, pero a la vez exigir la rendición de cuentas como lo deben hacer los funcionarios, de manera transparente y personal, no ocultándose en el velo del anonimato de la tecnología. Recuerden, señores diputados, que cuando se le pidieron los votos a los costarricenses fue para servirles no para servirse, se visitaban las comunidades, no se les mandaban solamente cariñosos mensajes por redes sociales, esto es insolente. Hay que exigir transparencia por todos los medios legales viables, evitando que esta atrocidad llamada corrupción de la información, de las finanzas públicas que nos pertenecen a todos, pues de todos es el país, quede en el anonimato de la responsabilidad, hay que hacer justicia pronta y cumplida, no podemos dejar impunes actos de tan poca monta en el manejo en tan altos montos de los escasos fondos de nuestra Hacienda Pública.

Ahora bien, hay que ser indudablemente héroes para poder tomar decisiones con valentía, los señores diputados se acercan esta semana también a la segunda y ultima jornada de mociones del artículo 208 bis del Reglamento legislativo, en lo que respecta a la reforma fiscal bajo el título de Proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas. No es de recibo que descarrilemos el tren de los costarricenses, basándonos en un hecho tan repudiable y poco transparente como el antes aludido, para usarlo como escudo para no asumir la responsabilidad histórica de aprobar con celeridad y prontitud esta ley, entendiendo que en el fondo no podemos seguir pidiendo prestado, en primer lugar porque nadie nos cree ya como país, pero para que el honor de la actual Asamblea Legislativa tome una posición heroica de hacer lo que corresponde y no lo que en materia de circo romano le gustaría al pueblo, que es en un linchamiento que solo empeoraría el estado de las finanzas de todos los costarricenses. No podemos por una desafortunada gestión de jerarcas irresponsables castigar dos veces al país no aprobando lo que en realidad aporta a la solución de la raíz del problema.

Ahora bien, no podemos dejar de decir, que esta semana es trascendental para lograr negociar acuerdos, vamos sin prisas, pero sin pausas de una vez a un diálogo franco, las fracciones y los partidos deben entender que lo que esta en juego es la estabilidad económica, que conlleva la política y la social. No podemos ignorar las consecuencias de no lograr una solución a lo fiscal, el desbalance se corregiría por los medios más ingratos y pueriles que son los regresivos medios del aumento del desempleo, de la continuada y acelerada condición de destrucción de riqueza y de los medios para generarla, no estoy sugiriendo que esto sea una licencia para aprobar cualquier tipo de reforma fiscal, por el contrario, estoy haciendo un llamado a la sapiencia de nuestra clase política para independizar como héroes, lo que otros que no lo fueron han venido procrastinando como villanos.

Es urgente ver las medidas del gasto, no hay tiempo que perder, cada día de demora, esto lo sabemos quienes administramos empresas, en el Estado es solo más grande y complejo, es un día que cuesta dinero, que habrá que financiar de alguna parte, no podemos vernos en condiciones de seguir destruyendo la riqueza, debemos cortar los gastos del gobierno que duelen, también con heroísmo, no con populismos baratos que solo llevan a los países a la ruina, es el momento de la patria, todos debemos cerrar filas en los siguientes frentes: a) exigir responsabilidad y consecuencias jurídicas a quienes manejaron y manejan la cosa pública como si fuera economía personal; b) exigir una inmediata acción de cierre del sangrado financiero del Estado, con dolor hoy que nos evite la muerte de mañana; c) aprobar con respuestas inclusivas de toda la clase política responsable representada en la Comisión para que dictaminado sea convocado como único asunto hasta obtener el primer debate, del proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas y evitar que los filibusteros —que los hay tanto en el Congreso, como en el sector privado— lleven este país al descalabro financiero, político y social.

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