Silvia Castro Montero

Silvia Castro Montero

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Lunes 20 Octubre, 2014

¿No deberíamos estar alarmados más bien por la “saturación del mercado laboral” de mano de obra poco calificada?


Saturación laboral: Mito urbano

Según la OCDE, una mayor escolaridad ayuda a las personas a evitar el desempleo y a permanecer empleadas. Confirma el Estado de la Educación que las personas que cuentan con un grado universitario completo en Costa Rica no son afectadas por el desempleo.
En 2010, el desempleo solo afectaba a menos del 2% de esta población, una cifra realmente baja si se compara con la tasa de desempleo abierto, un 7% ese año. Además, ocho de cada diez graduados trabajaban en empleos con alta o total relación con sus carreras y solo uno de cada diez reportó laborar en un empleo con ninguna o poca afinidad con su especialidad.
Aun en términos de subempleo por ingresos, los investigadores estimaron que existía solo un 11% de trabajadores profesionales cuyo salario no alcanzaba el mínimo vigente por ley al momento de la encuesta.
El Observatorio Laboral de Profesiones del CONARE efectuó el primer estudio de los graduados de universidades públicas y privadas y al día de hoy, no existe otro estudio que indique lo contrario.
Esto quiere decir que si usted conoce a un profesional desempleado, debe ser uno de los 44 mil y resto que hay en la calle, de un total de 2,2 millones laborando.
En un país que cuenta con miles de plazas vacantes, según CINDE, el profesional puede mejorar sus probabilidades de colocarse aprendiendo otro idioma, especializándose con un posgrado o certificando su conocimiento técnico con pruebas internacionales reconocidas por la industria. Alternativamente, podría montar su propia microempresa, buscando encadenamientos productivos con grupos económicos consolidados, o laborar como pasante en alguna compañía sin devengar un salario, para obtener la experiencia que requiere y así conseguir un trabajo remunerado en un espacio laboral que le apasione.
En contraste, la gran mayoría de los desempleados, unos 167 mil, tienen la secundaria incompleta y son personas con muchas menos condiciones y capacidades que los graduados universitarios.
El 60% de los trabajadores de Costa Rica no han concluido la secundaria. En países como Cuba y Chile, se gradúan un 83% y un 81% de los alumnos; en Costa Rica, solo la mitad.
Siendo así las cosas, no entiendo en dónde se origina el mito urbano que circula en nuestro país con respecto a la “crisis” de desempleo de graduados universitarios. A pesar de que es difícil rastrear su origen, viene apareciendo y se repite en espacios formales e informales.
No sería la primera vez que un mito haya sido elaborado intencionalmente con el objeto de desacreditar a terceros u obtener beneficios, o que cumpla con la función de permitir a las personas expresar sus opiniones irracionales o temores personales. Pero ahora pregunto con datos en mano: ¿No deberíamos estar alarmados más bien por la “saturación del mercado laboral” de mano de obra poco calificada?
¿No requiere una sociedad, en la era del conocimiento, titular al mayor número de graduados universitarios de calidad para así profesionalizar todas las actividades productivas e impulsar la competitividad nacional?

Silvia Castro

Rectora ULACIT