Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 13 Julio, 2016

 Sería idóneo establecer una rendición de cuentas reglada del Ministerio Público ante Corte Plena y con invitación abierta, de modo que la prensa sea garante no solo del ejercicio del fiscal sino también de las consultas de los magistrados para que la rendición de cuentas lo sea en la doble vía

Hablando Claro

Salud institucional

Las deliberaciones de los asuntos de la vida institucional democrática son apasionantes. En Hablando Claro hemos tenido tres en los últimos días respecto del saludable alcance que debe tener el ejercicio de rendición de cuentas del Ministerio Público frente a la Corte Plena como su superior jerárquico.
Como punto de partida, no está en discusión que la Fiscalía General sea un órgano independiente del poder político. En nuestro diseño institucional dichosamente el hecho de que el MP se encuentre bajo la égida del Poder Judicial y no a la sombra del Ejecutivo, ya es garantía y aunque podría ser aún mucho mejor (el debate está pendiente) que estuviera constitucionalmente separado, lo cierto es que mientras esté adscrito al gobierno judicial, su ejercicio de rendición de resultados lo tiene que formular ante el pleno de los magistrados; sin que estos tengan facultad de interferir en aspectos puntuales de los casos en investigación, pero sí definitivamente observando la obligación de hacerse eco de las inquietudes de una opinión pública que reclama eficacia y eficiencia en la respuesta de las instituciones.
Está claro que en cuanto a delitos de probidad la tarea la tienen cuesta arriba los investigadores en todo el mundo para llevar los casos debidamente documentados y con relativo nivel de éxito ante los estrados judiciales. Trátese de los archimillonarios saqueos de la FIFA, del gobierno griego, de las arcas brasileñas o de la Caja de Seguro Social, el maquillaje de los números es tan fino, tan depurado, que demostrar el dolo es dificilísimo.
La inmensa preocupación de todos los actores es que el tiempo conspira tanto contra presuntos implicados que pudieran ser injustamente señalados, como contra las entidades y la recuperación de dineros públicos. Es decir, el tiempo y las limitaciones para armar los casos, solo benefician a los corruptos.
Y ahí es donde deben encontrarse las posiciones de la rendición de cuentas de la Fiscalía General y los magistrados para fortalecer las capacidades institucionales: si hay un problema acusado de lentitud en casos de probidad y existe necesidad de mejorar los tiempos de respuesta, un excelente canal de comunicación debería buscar mejorar la respuesta a probables cuellos de botella en el sistema.
Por eso sería idóneo establecer una rendición de cuentas reglada del Ministerio Público ante Corte Plena y con invitación abierta, de modo que la prensa sea garante no solo del ejercicio del fiscal sino también de las consultas de los magistrados para que la rendición de cuentas lo sea en la doble vía, tanto de las preguntas como de las respuestas y, también por supuesto, de los compromisos que se asuman para el mejoramiento continuo.
Finalmente, llegará el momento de discutir otras reformas al sistema, como por ejemplo, si es necesario modificar normativamente las desestimaciones o solo basta con darles la debida publicidad por parte del mismo fiscal. Y por supuesto, si el Ministerio Público debe tener desconcentración máxima constitucionalizándolo, como en otros sistemas.
En cualquier caso, eso sí, con la premisa de no tocar su independencia y solo ajustar la relación de sujeción con el Poder Judicial, reglar la rendición de cuentas y preservar siempre las garantías procesales de los ciudadanos.

Vilma Ibarra