Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 21 Julio, 2015

Revise cada área de su vida y determine con cuáles no está administrando bien

¿Sabe usted administrar?

En la “confusión” de los valores, principios, términos y realidades se crea el caos. Se pierden los roles de la gente, que al fin y al cabo es la que implementa o no las acciones. ¡Suena enredado, ¿verdad?! En realidad es muy sencillo.
Se nos ha olvidado, muy convenientemente, la responsabilidad de administrar, ni siquiera se nos enseña en el seno de la familia o en nuestros centros educativos.


Se preguntará usted: administrar qué y para qué.
¡Absolutamente todo! Desde su cuerpo, sus capacidades, su familia, sus relaciones, sus emociones, los recursos económicos y financieros, su espiritualidad, su mente, su trabajo, su tiempo, los recursos minerales, el agua, los animales, etc.
Se debe tener claro que todo es temporal y nada nos pertenece y que todo depende de cómo administre cada aspecto de su vida, los recursos e incluso sus capacidades y, dependiendo de como lo haga, entonces los beneficios se multiplicarán o no.
¿Qué significa la palabra “administración”? Es el acto de gestionar o dirigir empresas, negocios u organizaciones, personas y recursos, con el fin de multiplicarlos. “Administración” es una palabra procedente del latín, administratione, que significa dirección, gestión o gerencia, donde el prefijo ad- significa dirección, tendencia, hacia, y el vocablo minister significa obediencia, al servicio de, subordinación. Este término también proviene del latín ad-ministrare, que significa servir, o ad manus trahere, que significa gestionar o manejar.
De esta forma, el término administración se refiere al funcionamiento, a la estructura y al rendimiento de las empresas, recursos, habilidades que están al servicio de otros.
Por ejemplo: si no administra bien su cuerpo y no duerme bien, trabaja obsesivamente, deja de lado la familia y come todo lo que quiere. ¡Al final y al cabo es su vida! ¿No? Bueno en menos que canta un gallo, usted estará con problemas de salud, de pareja, con los hijos, y si no rectifica pronto y hace un balance en su vida ¡¡lo pierde todo!! Sí, ¡¡todo!! ¡¡Porque nada es suyo!!
Y aun así tiene la responsabilidad de administrarlo bien y esto involucra multiplicación y servicio a otros. En el momento en que administramos para nosotros de forma egoísta, disque con amor (sí, claro, ¡propio!), creamos derechos sin responsabilidades, de nuevo el caos se presenta, terminando en escasez o pérdida y no solo usted sufrirá.
Esto es aplicable a la familia, a su persona, a su comunidad, a su país, a la economía, al mundo.
Analice el caso de Grecia y Europa o los salarios en el sector público en Costa Rica, el tema del agua, los animales en vías de extinción.
Revise cada área de su vida y determine con cuáles no está administrando bien. Le aseguro que encontrará áreas que desconocía que había descuidado y otras que ya sabe cuáles son.
¡¡Ah!! ¡Pero no es fácil! Esfuércese y mucho, nada es regalado. Cuántas historias de gente pobre conoce ud. que con sus habilidades se esmera y sale adelante.
Como dijo Isabel Allende (escritora chilena):-…“Al final, solo se tiene lo que se ha dado…”


Mónica Araya
Empresaria