¿Sabe cómo aprende su hijo en el colegio?
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Hay 20 diferentes modalidades en el sistema educativo que no son evaluadas para medir su grado de efectividad, por medio de estudios periódicos, científicos y actualizados


¿Sabe cómo aprende su hijo en el colegio?


Grave. Así es como podría llamarse uno de los problemas que afectan negativamente hoy a muchos niños por la falta de evaluación sobre el resultado final de los métodos educativos empleados.
Una nota de este medio ayer lo explica.


Las palabras de Jennyfer León, investigadora del Estado de la Educación tocan el centro doloroso de esta llaga.
Veamos de qué se trata.
“El mismo programa de estudio en secundaria es impartido en 20 modalidades diferentes en los colegios, lo que genera que no sea uniforme la preparación de los jóvenes; es decir, algunos aprenden más en un área y otros en una diferente”.
Supuestamente, estas variaciones se dan por la necesidad de buscar respuestas particulares de la población.
Esto podría entenderse si se dijera que a un colegial que vive en el campo, en una provincia, se le comienza a introducir a un tema desde algo relacionado con su entorno, para despertar su interés.
Pero el resultado final del proceso debería llegar exactamente al mismo nivel de aprendizaje al que llega un estudiante de colegio de la ciudad, aunque su entorno y circunstancias sean diferentes. El camino puede ser diferente pero la meta ha de ser la misma.
Sin embargo, verificar hasta dónde esto se logra o no, es algo que parece no estarse haciendo. Esas 20 diferentes modalidades no son evaluadas para medir su grado de efectividad por medio de estudios periódicos, científicos y actualizados.
Así, el resultado final del método empleado podría estar dando un mal resultado sin que nadie lo modifique.
El estudio hecho para el Estado de la Educación aclara que el problema no es el número de modalidades que se usen para el proceso de aprendizaje, sino “la falta de procedimientos para valorar la efectividad de estos”.
Suena a asunto conocido, ¿verdad?
Tampoco en otras instituciones del país se mide el rendimiento de las labores realizadas a diario. No hay controles adecuados.
La pregunta es, por qué algo de la trascendencia del sistema educativo ha funcionado de esta forma.
¿No son nuestros niños y jóvenes nuestro principal capital? ¿No es la educación de nuestra gente aquello que más utilizamos para nuestra imagen en el exterior y para atraer inversores que requerirán mano de obra calificada?
Costa Rica necesita políticas adecuadas en el sistema educativo, que permitan medir resultados, además de métodos empleados.
Lo importante es saber cuánto y de qué tipo es el conocimiento adquirido por los estudiantes y hasta dónde saben ellos interpretar y relacionar sus conocimientos con otros en diferentes circunstancias.
Esto es tan urgente como proveerlos de buena alimentación y atención en salud. Cualquier otra cosa es retraso incalculable.
 


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