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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Ruta 32: la parálisis se vuelve más costosa

| Viernes 08 mayo, 2015



Sería preocupante que en tres años se inaugure una megaterminal, capaz de manejar más de un millón de contenedores al año, y que no se cuente con una infraestructura vial que soporte las necesidades de dicho puerto

Ruta 32: la parálisis se vuelve más costosa


Mientras más largas se le dé a la ampliación de la Ruta 32, más costosa será para el país. No se trata únicamente de que se rebasaría el costo de $465 millones que tiene actualmente la carretera, de acuerdo con los planes y diseños establecidos hace tres años.
También se trata de los millones de dólares que se dejan de ganar por no tener una vía adecuada a las necesidades actuales del país. Cada año de atraso en su construcción, representa unos $20 millones en ahorro que pierde el país solo por el menor tiempo de tránsito y el ahorro en combustibles, de acuerdo con un cálculo hecho hace unos meses por este medio.
Esta obra es también un complemento necesario para la mayor cantidad de carga que se espere empiece a llegar a Moín una vez que se abra la nueva terminal de contenedores.
Sería preocupante que en tres años se inaugure una megaterminal, capaz de manejar más de un millón de contenedores al año, y que no se cuente con una infraestructura vial que soporte las necesidades de dicho puerto.
La ruta ampliada puede contribuir también a traer más progreso a la zona atlántica. Además de la mano de obra local que se utilizará para su construcción, permitirá la atracción de más inversiones y al establecimiento de diferentes desarrollos inmobiliarios a lo largo de la vía, en especialmente en la zona cercana al puerto de Moín.
Es también una de las secciones claves del corredor noratlántico, definido como la ruta que conecta los puertos limonenses con el paso fronterizo de Las Tablillas, la nueva puerta de acceso a la región centroamericana.
Lo anterior significaría un salto al desarrollo para las regiones Norte y Caribe, y el desvío del tránsito pesado del Valle Central, mejorando también la calidad de vida de sus habitantes.
Ninguna obra es perfecta, pero la propuesta original tendría condiciones aceptables y seguras para el tránsito de personas y mercancías. La iniciativa incluye pasos a desnivel, retornos e intersecciones suficientemente seguras, tanto para los conductores como para los peatones.
Dicho plan fue la base para que la empresa china hiciera sus cálculos y propusiera la suma “a mano alzada” de los $465 millones.
El gobierno está en su derecho de exigirle a la empresa china que mantenga las condiciones óptimas de la carretera inicialmente propuesta, pero también debe estar claro que algunas de las mejoras que pretende deberá asumirlas por su cuenta, como el caso de la reparación de los puentes existentes.
De esta manera, se evitará un desequilibrio que vuelva la obra imposible de construirse, o bien, que los empresarios chinos terminen presentando un proyecto por debajo de las expectativas iniciales.